El apoyo catalán, arma de doble filo para el Gobierno de Sánchez

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El nuevo líder separatista, Quim Torra, lo exhortó a correr riesgos para zanjar la crisis. Una oportunidad y un reto para una administración débil.

Madrid - El vertiginoso relevo producido el viernes en el Gobierno central de Madrid, que puso al socialista Pedro Sánchez al frente, y el que tuvo lugar en el de Cataluña, de nuevo encabezado por los independentistas pero con distinto presidente, abren una etapa nueva marcada a la vez por la esperanza y el temor.

Casi al mismo tiempo que Sánchez prometía el sábado su cargo como presidente del Gobierno, tras sacar adelante una moción de censura contra el conservador Mariano Rajoy, el Ejecutivo regional de Joaquim Torra se echaba a andar en Cataluña, poniendo fin así a la intervención de las instituciones de la región por parte de Madrid.

Ni Rajoy ni el separatista catalán Carles Puigdemont están ya al frente de sendos Ejecutivos, algo que algunos analistas consideran fundamental para el inicio de una distensión en las crispadas relaciones entre Madrid y Cataluña, marcadas por el "procès" separatista.

"La confrontación nos ha llevado a una situación durísima como país, de la que hay que salir cuanto antes, y ello debe hacerse mediante la política", expresó ayer en su editorial el diario catalán La Vanguardia, que explicó que "el nuevo escenario, tanto en Barcelona como en Madrid, es diametralmente distinto al de hace unos días y puede ayudar a mejorar la relación".

Pese al relevo y al cambio de caras, algunas voces alertan también de las dificultades a las que previsiblemente se enfrentará Pedro Sánchez para tratar de solventar la situación en Cataluña, ante un Gobierno regional separatista que no renuncia a su principal objetivo: la creación de una república independiente en la región. Lo dejó claro el sábado el "president" Quim Torra en el acto de toma de posesión de los miembros de su Gobierno que se convirtió en un homenaje a los independentistas encarcelados de forma provisional y a los que se encuentran huidos fuera de España por el "procès".

Tras pedir al nuevo jefe del Gobierno español que se siente a dialogar y que asuma "riesgos", Torra colgó de la sede del Gobierno catalán una pancarta a favor de los presos y huidos. La prensa de Madrid interpretó el gesto como un "primer reto" al socialista.

Entre los partidos que respaldaron a Sánchez en su moción contra la Rajoy, están los dos independentistas que integran el Gobierno en Cataluña, Esquerra Republicana (ERC) y el Partido Demócrata Europeo Catalán (PDeCAT), un apoyo que algunos sectores consideran ahora un "peaje" para el nuevo Ejecutivo español, que gobernará en minoría.

"Los peajes que hipotecan a Sánchez no son, desde luego, la mejor condición ni dan la fuerza necesaria para afrontar el desafío", expresó ayer el diario El Mundo en su editorial.

"El secesionismo tiene ahora enfrente a un Gobierno de extrema debilidad y formado gracias a la venia de los mismos independentistas, que se exhiben estos días realmente crecidos", añadía el texto, titulado "Los 'riesgos' de Torra ya aguardan al nuevo presidente".

Pero los independentistas no serán el único dolor de cabeza para Sánchez, quien con un Gobierno en minoría tendrá que lidiar también con una dura oposición sustentada principalmente en el Partido Popular (PP) de Rajoy y el liberal Ciudadanos, ambos con una postura inamovible contra el proceso separatista catalán.

Agencia DPA

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