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"El arbitraje argentino hoyestá organizado y muyordenado"

Todavía no hay nada, pero informalmente me pidieron que siga hasta los Juegos, cuenta el Boli Anselmi en el arranque de un año que para él no tiene casi descanso. El ex jugador de Olivos es el representante del referato argentino en el Circuito Mundial de seven y en su tercera temporada está cada vez mejor.
El seven, que este año tendrá su sexto Mundial en Moscú, lo llevó a recorrer el mundo. Desde su debut en Dubai a fines de 2010, estuvo en 18 torneos del IRB, dos Sudamericanos, en los Juegos Panamericanos de Guadalajara y en muchos otros torneos locales, nacionales y regionales.
Hooker, ala y eventualmente medio scrum, jugó en Olivos hasta 2007. Me encantaba jugar; estuve dos años en intermedia pero nunca jugué en primera; era hasta donde tenía que llegar, dice sin ninguna frustración. Siempre había dos mejores que yo. Mi estilo era en base a la perseverancia, la garra y el corazón.
Era tranquilo y pensante... pasional pero con un acabado conocimiento del reglamento, dice sonriendo.
Si bien Olivos es un club con dos referís de gran carrera como Cristian Sánchez Ruiz (hoy Oficial Nacional de Referato) y Marcelo Pilara -también Leo Durán dirigió la primera división de la URBA - me nació por motus propio. Desde 2002 jugaba los sábados y los domingos refereaba juveniles.
Su retiro fue en una gira de su club por Sudáfrica en 2007; después se quedó recorriendo cuatro meses. Sabía que no jugaba más y que me quedaba; ahí refereé algunos partidos.
Sudáfrica tendría un lugar importante en su desarrollo. Un año después de completar su primera Maratón de Buenos Aires en 3h30m -siempre estuvo muy bien entrenado- en 2009 me invitaron al curso de 10 días del IRB para promesas que se hace en Stellen-bosch. Sin dirigir aún primera división, Anselmi representaba el perfil que buscaban desde el IRB; ya estaba en los planes de desarrollo de la UAR.
Su siguiente paso fue como referí asistente en el Mundial Juvenil M20 en el Litoral, donde aprendió todo lo que se mueve alrededor del referato de elite; enseguida lo convocaron para el circuito de seven. Si bien antes se usaba el rugby reducido como parte de la formación para el alto nivel, por la llegada del rugby a los Juegos Olímpicos cambió el paradigma del seven.
Y Anselmi llenó de sellos su pasaporte. No me cansan los viajes. Tomo esto como la profesión que me gusta hacer. El primer año perdí plata pero fue una apuesta; a partir del segundo año el IRB paga un viático por torneo, y eso lo tomaba como mi salario. Además, trabaja con su familia en Ofimas, con tres librerías de insumos para oficina. Destaca el apoyo familiar y el de su pareja Lola.
Mas allá del glamour que implica cruzar océanos para referear, cada vez es más exigente. Llegamos cinco días antes y entre reuniones técnicas, tres entrenamientos y dos días de seven se hace muy cansador.
Ya ni tiempo para hacer excursiones hay. La semana se disfruta un montón; somos un grupo de referís muy unidos y enfocados. Este año planteamos como meta que tener éxito en un torneo significa que haya varios referís capaces de controlar la final.
Hay enormes diferencias entre el 15 y 7. Así lo ve Anselmi. El seven requiere velocidad de decisión; es mucho más técnico, 95% de reglamento y 5% de conducción. En la ventaja se ve la lectura del juego y conducción. Se busca siempre el juego fluido; a veces eso se consigue con un penal rápido y no con una ventaja lenta... es todo muy fino. Se busca que el equipo que ataca o no comete la infracción tenga la ventaja.
Como referente del referato argentino, Anselmi lo ve muy bien, organizado y ordenado. Se trabaja en diferentes escalas con las necesidades de cada uno. El 2012 fue un gran año para el referato, con Achi Pastrana en el Súper Rugby, Juan Silvestre y yo en el seven. Si salimos afuera y nos va bien, hay oportunidades para otros.
Este embajador itinerante sue-ña con algún poder dirigir un torneo del IRB en Argentina. Todos quieren venir. Ojalá se de pronto.


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