Proyecciones. En la campaña pasada, sólo en Chaco la superficie creció el 50% y ahora se busca alcanzar alrededor de 700.000 hectáreas.
Un importante grupo de productores y técnicos se dio cita la semana pasada en Pampa del Infierno y Charata, en la provincia del Chaco, donde la Asociación Argentina de Girasol (ASAGIR) realizó dos talleres de actualización técnica en el cultivo.
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Después de ocho años de retenciones y en apenas un año, la superficie sembrada con girasol en el país creció un 40%. Solo en el Chaco el porcentaje de incremento en el área fue del 50%. Para la próxima campaña, la expectativa es lograr unas 700.000 hectáreas de girasol en el centro norte de Santa Fe y Chaco. Esta superficie significaría un nuevo crecimiento del 35% en la región. "Es un área posible de alcanzar -dijo el asesor económico de ASAGIR, Jorge Ingaramo, durante los encuentros- ya que fue la superficie que se sembró en la campaña 2007/08, antes de la suba de las retenciones". Para el total país, el analista considera que es posible crecer otro 30% en una o dos campañas.
El productor de la provincia de Chaco mira el nuevo ciclo con buenas perspectivas. Le antecede una buena campaña 2016/17 y precios de 280 dólares la tonelada que sumados a la bonificación por contenido de aceite hacen la poco despreciable cifra de 300 dólares la tonelada. A esto se suma una óptima disponibilidad de agua en el perfil.
Los productores de esta región producen lo que se denomina girasol primicia. Son las primeras toneladas de grano a las que la industria procesadora ubicada en Córdoba y Santa Fe puede echar mano. "Esta es la industria que procesa para el mercado interno y tiene una necesidad de aproximadamente 1,5M de toneladas. El resto de la producción se destina a la exportación", explicó Ingaramo.
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