En la vasta exposición confluyen obras de Minujín, Horacio Zabala, Antoni Muntadas, Cristina Piffer y el grupo Mondongo, entre otros.
Pablo Suárez. “Cucaracha”, obra que refuerza el carácter irónico de algunas obras de la megamuestra, como señala Alejandro Katz.
"Democracia en obra" es la megamuestra que llega, en estos días difíciles para el país, con la ambición de consolidar la relación del CCK con el público. La directora de Artes Visuales y curadora de la muestra, Gabriela Urtiaga, presentó obras de 39 artistas argentinos y extranjeros que, con mayor o menor elocuencia, hablan sobre el tema. La muestra se abrió con el significativo "Partenón de libros" de Marta Minujín, inaugurado en 1983 en la Avenida 9 de Julio y recreado en la última Documenta de Kassel. Alejandro Katz, por designación de Hernán Lombardi, es el responsable intelectual de esta movida.
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Frente a la obra "Quédese tranquila señora... su expediente se está moviendo", un simple tocadiscos del abogado Guillermo "Mica" Priori, cuyo plato gira arrastrando un expediente judicial que, como una bicicleta fija, da vueltas sin llegar a ningún lado, Katz observa: "La muestra está atravesada por la ironía, un gesto poco frecuente y devaluado entre nosotros. La ironía neutraliza la solemnidad, contribuye a establecer una relación sensible y amable aunque también crítica y, a la vez implica el respeto por el otro". Así establece Katz una distancia entre la saludable ironía y la crueldad del cinismo. En esa tendencia encuentra obras como "Merca" el elaborado billete de dólar del grupo Mondongo, realizado con clavos penetrantes y decorativos hilos de plata. A los irónicos destellos se suma el carrito de cartonero de bronce de la visionaria Liliana Maresca. El trono de bronce de Luna Paiva, es una réplica exacta del modelo más vulgar de las sillas apilables, pero reluciente como el oro. Finalmente, Katz destaca la obra de Antoni Muntadas. El catalán enfoca con un potente zoom la ridícula frase "Estamos condenados al éxito", escrita sobre una nube blanca y un cielo celeste e ideal.
En abierto contraste, Horacio Zavala presenta la obra más contundente y dramática: un hacha clavada sobre el mapa de la Argentina. El mandamiento de Regina José Galindo, "No violarás" y, el vulnerable personaje de Pablo Suárez, aferrándose como puede a un paredón de ladrillos para no despeñarse, contribuyen al drama. Luego, Cristina Piffer retoma la historia del país con "Las marcas del dinero. Doscientos pesos fuertes", un billete donde exhibe la imagen del ganado -producto generador de riqueza y poderío por excelencia en nuestro país- pintada con sangre de vaca deshidratada. La enigmática performance de Carlos Herrera, lavándose el rostro una y otra vez, como quien busca la purificación, figura entre las obras que suscitan mayor interés e interrogantes. El humor de Liliana Porter está presente en un video conmovedor. Un ambiguo personaje tiene la boquita pintada y un bigotito negro, y después está el oso cuyo temblor remite a la fiebre y la enfermedad.
Hoy, la democracia, tema y dilema de la muestra, lejos de exhibir su enorme potencial, se encuentra acosada por los totalitarismos. Hay una sala con fotos de manifestaciones y acciones callejeras como "El siluetazo" tomadas por Eduardo Gil; además figuran algunas expresiones disonantes donde el arte se confunde con la vida.
Se exhiben mapas, banderas, billetes, pasaportes y sellos de aduanas, la materia estratégica para afirmar la identidad. Sucede que mientras el modelo económico de la globalización tiende a desdibujar las fronteras de las naciones y estados, el ciudadano deja de ser un sujeto político activo y se convierte en espectador. La exposición se sirve de elementos visuales capaces de transmitir conceptos abstractos como libertad, independencia, poder, ética, verdad, diversidad, equidad, soberanía, futuro y, sobre todo, autoritarismo que, según Claude Lefort, es el mayor impedimento para la democracia.
Para desentrañar los mecanismos de la muestra curada por Urtega, Renato Rita, Ana Battistozzi y Laura Buccellatto, se inauguró el Laboratorio de Democracia, un espacio para presentar conferencias y debates; mesas redondas con referentes del arte, la ciencia, la filosofía y la historia; performances, cine, video y talleres.
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