20 de octubre 2016 - 00:00

El asesinato de una negra por policías lleva a Nueva York la tensión racial

 Nueva York - Las autoridades de Nueva York reconocieron ayer que el agente que asesinó el martes por la noche de dos tiros a una mujer negra de 66 años no siguió los protocolos establecidos y pidieron disculpas por la "fallida" acción policial, la cual podría desatar nuevas tensiones raciales en la ciudad.

Deborah Danner, de 66 años y con un historial de trastornos mentales, murió por dos disparos en el torso que le hizo un sargento de la Policía de Nueva York que, según reconocieron ayer las autoridades, no siguió los protocolos establecidos.

Fue algo "trágico e inaceptable", afirmó el alcalde Bill de Blasio en una conferencia de prensa de cerca de una hora en la que dio explicaciones sobre el suceso, ocurrido en el Bronx.

De acuerdo con los datos oficiales, Danner, al parecer aquejada de esquizofrenia, tenía un comportamiento errático en su vivienda y estaba armada con unas tijeras, por lo que los vecinos llamaron a la Policía para hacerse cargo del caso.

Aunque la convencieron para que dejara las tijeras, luego tomó un bate de béisbol e intentó atacar al sargento de la Policía, que entonces le disparó dos veces. La mujer murió por las heridas mientras era tratada en un hospital.

La actuación del sargento, de raza blanca e identificado por medios locales como Hugh Barry, no estuvo de acuerdo con los protocolos que tiene Nueva York para estos casos y tampoco cumplió con el entrenamiento que había recibido para estas situaciones.

"Si se hubieran seguido las herramientas fijadas en el entrenamiento, la situación hubiera sido diferente", insistió el alcalde de la ciudad.

La clave del caso es averiguar por qué el sargento no hizo uso de la pistola de descargas eléctricas que llevaba y que estaba indicada para casos como ése. Tampoco se siguió el protocolo para esperar y llamar a los equipos de emergencia médica para calmar a la mujer, que tenía un pasado de trastornos mentales.

"Algo fue horriblemente mal", afirmó De Blasio. "Deborah Danner debería estar viva ahora", agregó.

El caso recuerda la muerte a manos de la Policía de Nueva York de Eric Garner, un hombre negro desarmado, en julio de 2014, que generó una ola de protestas por la brutalidad policial utilizada para intentar reducirlo. Se utilizó para eso una llave de estrangulamiento no permitida y no se asistió a la víctima una vez que perdió el conocimiento.

El fallecimiento de Garner y los de otros afroestadounidenses en distintos lugares de Estados Unidos generaron fuertes tensiones raciales durante los últimos dos años, hasta unos niveles que no se veían en el país en varias décadas.

El jefe policial de Nueva York, James O'Neill, reconoció que incidentes como el del martes "incrementan la tensión" en la ciudad. "Lo único que está claro hasta ahora es que hemos fallado", afirmó.

Agencia EFE

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