29 de noviembre 2016 - 00:00

El ballet del Sodre, con la firma Bocca

 El regreso esperado del Ballet Nacional SODRE dirigido por Julio Bocca se concretó el fin de semana, en dos funciones a sala llena en el Coliseo. Tal como sucedió en la presentación de esta compañía en el Colón hace 3 años, hubo una parte del público acudió más atraída por el nombre y la presencia de Bocca que por la posibilidad de apreciar el altísimo nivel de la compañía que lidera.

El programa comenzó con un clásico de uno de los más grandes creadores del siglo XX: "Petite mort", de Jiri Kylián, producida por el coreógrafo checo para el Festival de Salzburgo en ocasión del bicentenario de la muerte de Mozart, en 1991. Sobre la base de fragmentos de dos conciertos para piano del músico, Kylián compone una deliciosa sucesión de imágenes de gran poesía y algunos toques de humor que tuvo en el BNS una versión de alto nivel, con un trabajo de ensamble que se vio fortalecido por la excelencia individual. Ciro Tamayo y Vanessa Fleita interpretaron el pas de deux de "El Corsario" en la coreografía de Anna-Marie Holmes, con un balance perfecto entre técnica, musicalidad y expresión.

La primera parte cerró con "One and others", pieza de Demis Volpi creada para el BNS y estrenada por la compañía en el 2015, y cincelada sobre el atractivo cuarteto de cuerdas n° 1 de Christos Hatzis. La obra, contundente en su minimalismo, tuvo una ejecución perfecta.

La suite de "Don Quijote" en la que Silvia Bazilis y Raúl Candal enhebraron los fragmentos más notables del ballet de Minkus-Petipa fue una fiesta de colorido y buena danza. Como Kitri, María Riccetto reafirmó su excelencia técnica y su interpretación tuvo la frescura y el desparpajo imprescindibles para el personaje. Otro tanto le cabe al Basilio de Gustavo Carvalho, atlético y carismático; ambos brindaron una muy buena realización del "grand pas de deux", muy bien secundados por Gabriela Flecha (Mercedes), Ciro Mansilla (Torero), los gitanos de Laura Delfino y Guillermo González y Nina Quiroz y Paula Penachio como las amigas de Kitri. El cuerpo de baile completó con altura.

En síntesis, el programa mostró la versatilidad de una compañía en perfecta forma cuyos integrantes revelan en cada movimiento la alegría de bailar. Frente a su maravillosa performance, la actitud de un público que ovacionó mucho más a su director (en una fugaz aparición) y reclamó luego a gritos su presencia, fue algo injusta respecto de los verdaderos protagonistas de la noche.

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