El Ballet Estable vuelve a un clásico

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• HOY SUBE A ESCENA EN EL COLÓN "LA BELLA DURMIENTE", DE PIOTR CHAIKOVSKY
Camila Bocca (el apellido es pura coincidencia) y Maximiliano Iglesias (el nombre de pila también lo es) son los protagonistas de la nueva versión.

"La bella durmiente del bosque", el clásico de Chaikovsky, se podrá ver desde hoy en el escenario del Teatro Colón en versión del Ballet Estable, compañía que dirige Paloma Herrera. La coreografía -basada en Petipa- es de Mario Galizzi, y actúa la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires dirigida por Emmanuel Siffert. Habrá ocho funciones con diferentes elencos: hoy, y el 1 y 7 de octubre Nadia Muzyca y Juan Pablo Ledo interpretarán los protagónicos; Camila Bocca será Aurora junto a Federico Fernández mañana, y junto a Maximiliano Iglesias el 3 y 4 de octubre, y Marianela Nuñez ("principal dancer" del Royal Ballet de Londres) y Federico Fernández serán protagonistas el 5 y 6 de octubre.

Camila Bocca, de 19 años, y Maximiliano Iglesias, de 23, son dos de las figuras más jóvenes de este elenco y de la compañía.

Para Bocca, quien se incorporó al Ballet Estable el año pasado, es su primer protagónico en la sala: "Fue una sorpresa haber sido elegida, Aurora es un papel muy difícil, y por eso también es una responsabilidad enorme". Para Iglesias también fue una sorpresa que la elección para el Príncipe Florimond recayera en él: "Es un papel más lírico de los que yo habitualmente hacía, pero estoy contento con el desafío".

Hoy los caminos de ambos convergen en la sala de ensayo y en el escenario, pero sus trayectorias fueron muy distintas. Camila inició los estudios por iniciativa propia, a los cinco años, en su Santa Fe natal; a los 15 viajó a perfeccionarse en Barcelona y a su regreso ingresó al Colón.

Iglesias, en cambio, llegó a la danza casi por azar: "Empecé en un gimnasio a los diez años, porque mi hermana hacía danza. En una competencia vi que había hombres, cosa que no sabía, y empecé con cosas de gimnasio. En un concurso me propusieron hacer ballet clásico. A los 12 entré al Instituto y a los 16 a la compañía."

A la hora de reconocer las propias fortalezas y debilidades, Camila Bocca destaca su capacidad de "tener un ensayo con cualquier persona y hacer cualquier cosa que me digan, así me educó mi maestra y lo mantengo hasta el día de hoy. Una debilidad podría ser lo interpretativo: me cuesta muchísimo meterme en un personaje, pero de a poco lo voy logrando". Iglesias se reconoce como un ejemplo de voluntad: "Fortalezas no tuve muchas, mi carrera fue muy peleada, pero esas debilidades me dieron la templanza del trabajo, de acostumbrarme a que todo me cuesta, pero eso me hizo crecer que si hubiera tenido todo".

Sobre el estado actual de la compañía, Maximiliano (quien la integra hace siete años), destaca que "se está saliendo de un bache que fue un perjuicio para la compañía. Hay una cultura de trabajo y de dedicación y de responsabilidad que espero que se nos inculque, que nos arraiguemos a ella y podamos avanzar".

Respecto de los desafíos de su generación en comparación con las anteriores, ambos coinciden en la velocidad de los cambios. "La danza", afirma Iglesias, "evolucionó mucho, ahora con YouTube o Instagram está todo demasiado visto, uno sabe dónde tiene que llegar y dónde está, y a veces eso puede generar frustraciones. Es un reto pero también es un condicionamiento para el público. La base está en lo interpretativo y lo que genere uno en el momento de la función, porque ver un video no genera la energía que uno transmite".

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