7 de octubre 2010 - 00:00

El campo que nunca apareció

El jefe de la CGT, Hugo Moyano, tendrá un motivo menos para preocuparse: un fiscal desistió de avanzar en una causa en la cual se involucraba al sindicalista con la propiedad de un campo en la localidad bonaerense de Henderson e intentaba dilucidar con qué dinero se había comprado (se calculó hasta en u$s 1 millón su valor). La decisión fue confirmada por la defensa del camionero.

La causa se había originado en 2008, a partir de un correo electrónico anónimo enviado a un funcionario judicial, y quedó radicada en el juzgado federal de Norberto Oyarbide. Ante el cierre de la investigación impulsado por Oyarbide, el fiscal Carlos Rívolo apeló la decisión. Una vez en la Cámara de Apelaciones, el fiscal de ese fuero, Germán Moldes, resolvió este lunes desistir de continuar con el recurso por «orfandad probatoria», según explicó a este diario Daniel Llermanos, abogado penalista de Moyano. El expediente y la repercusión del caso, sin embargo, adelantaron el retiro de la vida sindical de Juan Manuel Palacios, ex jefe de la Unión Tranviarios Automotor (UTA) e histórico aliado del camionero, de quien sí pudo comprobarse su vinculación con la sociedad anónima Calema, propietaria del campo en Henderson. De hecho, en el directorio de Calema figuraron tanto Gabriel Palacios, hijo del ex líder de la UTA, como Roberto Fernández, actual secretario general del gremio de los colectiveros.

Llermanos aprovechó la resolución del fiscal Moldes para defender a su representado: «La presentación nunca tuvo el carácter siquiera de denuncia formal porque la fuente fue anónima. Se trata de uno de los tantos intentos de agravio y calumnia que se han ensayado contra Hugo Moyano».

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