5 de octubre 2015 - 00:00

El campo se prepara ante la llegada de El Niño

Desde este mes hasta marzo, el período más importante para las principales producciones agropecuarias, se esperan episodios de fuertes precipitaciones en la región pampeana, sur de Córdoba y el Litoral, en un contexto de extrema falta de homogeneidad climática y con la posibilidad incluso de que falte agua en algunas zonas, a causa del fenómeno meteorológico de El Niño.

Eduardo Sierra, climatólogo de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires y de la Facultad de Agronomía de la UBA, explicó que este año se suma al fenómeno de El Niño, asociado a un incremento en las precipitaciones, una serie de inestabilidades climáticas que vienen afectando a la región desde 2007.

"Nuestro enfoque es que desde 2007 entramos en una etapa de variabilidad climática muy fuerte, por eso ese año nevó en Buenos Aires, por eso tuvimos dos años de sequía terrible en 2008 y 2009, después llegaron lluvias y sequías otra vez. Pasamos por todos los extremos, sin necesidad de El Niño", explicó Sierra.

Para el climatólogo, a ese fenómeno de variabilidad hay que sumarle el efecto de El Niño, que esta temporada va a traer lluvias muy concentradas en poco tiempo.

"Vamos a tener quizás uno o dos episodios por mes, pero de mucha intensidad", dijo y recordó que "en 2012 no fue un año Niño y se inundaron 11 millones de hectáreas en la provincia de Buenos Aires".

Como recomendación para los productores agropecuarios, Sierra opinó que hay que prepararse para "la incertidumbre y no para el pronóstico".

"Desde las fuertes precipitaciones de agosto no aparece hasta mediados de octubre una tormenta fuerte. Hay que estar preparados, limpiar canales, eso se puede hacer y sirve mucho", dijo.

Por su parte, José Luis Aiello, especialista en clima de la Bolsa de Comercio de Rosario, también advirtió sobre El Niño.

"Va a tener una intensidad importante, pero no creo que sea el más fuerte de todos, como lo fue el de 1997-1998. Veo lluvias por encima de lo normal de octubre a marzo, lo que puede ser bastante positivo para el área agrícola", estimó.

"Puede haber zonas anegadas y eso es complicado, pero en general estos fenómenos de agua abundante suelen ser positivos para la producción", dijo Aiello.

Los datos de octubre muestran que deberían recibir lluvias en torno a las medias; pero será un año en el que la siembra de la oleaginosa se realice con los temores a las precipitaciones convectivas y en el que se estará muy pendiente del avance de los frentes de tormentas para cubrir cada lote.

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