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El campo también pone en peligro sociedad UCR-Carrió
Ricardo Alfonsín
Ayer, el vocero de esa posición fue Ricardo Alfonsín, quien, como Felipe Solá hace 48 horas, les puso un freno a las pretensiones inmediatas de Hugo Biolcati y Eduardo Buzzi, más después de la conferencia de prensa de los hombres del campo, donde toda la oposición prendió las luces de alarma. «Es increíble que quienes antes de las elecciones reclamaban diálogo ahora parezcan no estar dispuestos», dijo, sin mencionar nombres, sobre la dirigencia del campo.
Alfonsín le puso un freno también a la expectativa de avanzar sin ningún límite con la agenda de proyectos que apura el agro. Así dejó claro que antes de la soja se debe trabajar sobre la situación del sector lechero, la carne y la eliminación de retenciones a trigo y maíz para luego ir a un esquema de retenciones segmentadas a las exportaciones de soja, pero nunca una baja directa de 10 puntos, que las llevaría al 25%, como presenta ahora la Mesa de Enlace.
La posición del radicalismo tuvo eco ayer en el socialismo y algunos dirigentes de Unión-PRO y el peronismo disidente siguieron avanzando en el mismo camino. Pero aún es una incógnita cómo reaccionará Carrió después de haber sido la primera aliada del campo en la pelea contra el Gobierno, aunque no la preferida de la Mesa de Enlace. Pero frente a la ruptura de la Coalición Cívica con Margarita Stolbizer (más cercana que nunca a una vuelta al radicalismo), cualquier brisa que sople sobre la relación entre la chaqueña y Gerardo Morales pone nerviosos a los radicales. Más cuando se está a las puertas de poner en funcionamiento en Diputados el bloque de 78 legisladores que el Acuerdo Cívico y Social consiguió terminar de armar en las elecciones de junio.
Anoche, en el Comité Nacional de la UCR la postura frente al campo era más dura aún que lo que Alfonsín había desgranado a la tarde por algunas radios: «No nos vamos a dejar llevar de las narices por los pedidos que hagan ahora. Es imposible avanzar primero con la baja de retenciones a la soja cuando hay que discutir la situación de los pobres tipos que están en quiebra por la sequía y los tambos que cierran», se dijo.
La reacción de la UCR era previsible: hoy prima más en ese partido el temor a desfinanciar un Gobierno que consideran tambaleando en lo fiscal que seguir sin restricciones la agenda de sus aliados del agro en la campaña.
Además, no están dispuestos a apoyar los reclamos del campo, por lo menos en el nivel de beligerancia con que los expuso la Sociedad Rural esta semana. Así, esa sociedad que se había mantenido sin fisuras desde hace más de un año y durante toda la campaña quedó herida.
Ayer, los radicales cerraron un acuerdo con el socialista Rubén Giustiniani para postergar hasta 2010 cualquier discusión sobre candidaturas presidenciales dentro del Acuerdo y armar un mesa de conducción nacional tripartita. La silla para Carrió quedó pendiente hasta que ella lo decida a su vuelta.


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