13 de diciembre 2010 - 00:00

El campo termina un muy buen 2010 y apunta a repetir

Los crecientes precios de la hacienda aseguran el fortalecimiento a mediano plazo de un rodeo que mermó en los últimos años debido a condiciones climáticas adversas y a políticas oficiales erradas.
Los crecientes precios de la hacienda aseguran el fortalecimiento a mediano plazo de un rodeo que mermó en los últimos años debido a condiciones climáticas adversas y a políticas oficiales erradas.
El campo culmina un año marcado por buenos precios en el mercado internacional tanto para los commodities agrícolas, especialmente la soja, el trigo y el maíz, como para la leche. Según los analistas locales, estos valores se mantendrán el próximo año, por lo menos durante el primer trimestre.

China e India fueron los dos grandes demandantes de alimentos a nivel mundial este año y continuarán jugando un papel protagónico en 2011 y por eso la Argentina deberá saber aprovechar la oportunidad y producir cada vez más cantidad de alimentos con valor agregado para abastecer a estos dos grandes mercados.

Desde el Gobierno aseguran que se espera una cosecha récord e histórica para la campaña 2010/11 que será de 103 millones de toneladas (incluyendo cereales, oleaginosas y otros cultivos). El ministro de Agricultura, Julián Domínguez, sostiene que los precios internacionales de los commodities son alentadores y que habrá un saldo exportable de 5,5 millones de toneladas de trigo y de 18,5 millones de toneladas de maíz.

La intención de siembra de los productores se basa en precios más que atractivos. «La soja, por un tema de precio y de costos de producción, se ha desarrollado mucho. Sobre todo en zonas dificultosas, el productor opta por arriesgarse con esta oleaginosa y por eso la superficie aumentó significativamente en los últimos años y los rendimientos también», aseguró el secretario de Agricultura, Lorenzo Basso. Por su parte, Ernesto Ambrosetti, economista jefe del Instituto de Estudios Económicos de la Sociedad Rural Argentina, dijo a este Anuario que «el balance de este año es positivo y hay buenas perspectivas para 2011, por lo menos para el primer trimestre. Hay buenos precios para los granos, la leche y la carne y se espera que se mantengan el año que viene pese a la volatilidad de los mercados». Y agregó: «Si el mundo sigue creciendo y no hay un cataclismo financiero, esta tendencia en los precios se va a mantener». Con respecto a la leche, si bien el precio en el mercado internacional se mantuvo alto (u$s 3.600 la tonelada de leche en polvo) la Argentina no logró aprovechar esta oportunidad debido a que no incrementó su producción. El país produjo 10 mil millones de litros de leche este año, la misma cantidad que viene produciendo desde 2000, lo que demuestra que no aumenta sus niveles productivos. Sin embargo, este año el cierre de tambos no llegó a mil (tal como ocurrió en 2007 y 2008) debido a la recuperación del precio de la leche en el mercado internacional y local.

«En la Argentina existen 10.000 tamberos que producen 10 mil millones de litros, pero el consumo interno es de 8 mil millones lo que significa que sólo se exportan 2 mil millones. Por eso el gran desafío para el año que viene es aumentar la producción para poder exportar y aprovechar los excelentes precios internacionales que van a seguir estables», explicó a este Anuario Guillermo Giannasi, tambero y dirigente de la Federación Agraria Argentina (FAA).

La demanda anual de leche en el mundo crece al 2,5% mientras que la oferta sólo lo hace al 1,5%, lo que significa que en pocos años podría haber un faltante importante de este producto a nivel mundial. «Además, los grandes productores y abastecedores mundiales como Nueva Zelanda, Canadá, Estados Unidos y Brasil ya están al tope de su capacidad productiva, mientras que la Argentina no tiene techo de producción. Pero faltan políticas a largo plazo. Quizá hay que pensar en producir menos soja y más leche», agregó Giannasi.

Por otra parte, el precio de la carne en 2010 registró valores récord en el mercado local debido, principalmente, a la falta de oferta de hembras, que en muchos casos desaparecieron durante 2007 y 2008 por la sequía y las políticas oficiales que no incentivaron la producción.

En el Mercado de Hacienda de Liniers el Índice Novillo (la categoría de referencia) llegó a incrementarse más del 100% en el año, suba que lógicamente se vio reflejada en las góndolas de los grandes supermercados y en las carnicerías, lo que perjudicó a los consumidores.

Esta situación benefició a las carnes «sustitutas», como el pollo y el cerdo, que en pocos meses registraron importantes niveles de consumo, aunque también aumentaron su valor al público.

«Hace unos meses en un remate en Tandil, provincia de Buenos Aires, se llegó a pagar $ 14 el kilo vivo de novillo, un valor que marcó récords para la zona. Estos altos precios se registran porque no hay stock, no hay hembras ni terneros, al haber escasa oferta suben los precios. Vamos a tardar por lo menos dos años en recuperar parte del stock ganadero y hay que reconocer que estos buenos precios sólo los pueden aprovechar los grandes productores porque los pequeños vendieron sus vacas a $ 500 hace dos años y hoy tienen que tener entre $ 3.500 o $ 4.000 para reponerlas y unos $ 2.000 para recuperar un ternero que vendieron a $ 300», explicó a este Anuario un ganadero bonaerense.

Los expertos en ganadería aseguran que los buenos precios de esta actividad se van a mantener, por lo menos, un año más y que el problema de la falta de stock va a continuar por dos años, período que se tardará en recuperar las hembras perdidas por el mal clima y las decisiones del Gobierno de intervenir el mercado, principalmente por el cierre de las exportaciones.

Sin embargo, pese a la falta de stock, la demanda mundial de carne continúa firme y en este caso también China e India son dos grandes consumidores. Desde el Gobierno aseguran que con los precios actuales la ganadería compite con la agricultura, especialmente en zonas marginales o donde la agricultura está en una situación de equilibrio costos/beneficio.

Además sostienen que hay un proceso de retención de terneras con el objetivo de ir incrementando el número de vientres, inversión en maquinaria y en pasturas donde han ido a parar la mayoría de los créditos que fue tomando el sector. Después de los tres últimos años de sequía, y sobre todo el año pasado que fue el más duro, éste va a ser un año de despegue y no será sólo en los granos sino también en las otras producciones», aseguran desde el oficialismo.

El sector apostó este año al uso de tecnología de alta precisión en agricultura, aunque con bastante cautela, ante el temor de que continúe la intervención oficial en los mercados de trigo y maíz. «También se empezó a implementar este año, y seguramente continuará el próximo, la tecnología de alta precisión en la ganadería, un aspecto positivo para resaltar en el sector, pese a la intromisión del Gobierno en el mercado de la carne», agregó Ambrosetti.

Para Basso, una prueba del buen momento es el incremento de la venta de maquinarias que se registra. El principal factor es que al haber precios atractivos, en una perspectiva comercial de los cultivos y de costos, el productor arriesga e invierte. «Nuestro productor es de avanzada en maquinaria agrícola, ya que inmediatamente adquiere mejoras en lo tecnológico, pero también aumentó la venta de maquinarias para el desarrollo de la ganadería». n

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