Washington - Lejos de abordar el control de armas o el problema migratorio, el Senado de EE.UU. dejó a un lado el debate social para centrarse en la agenda política del presidente Donald Trump, en esta ocasión una ley que socava los pilares de la reforma financiera de su antecesor, Barack Obama.
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La Cámara Alta estadounidense debatirá y votará a lo largo de esta semana un texto legislativo que revoque los principios de la reforma conocida como Ley Dodd-Frank, aunque se enfrentará al arduo examen de cerca de un centenar de enmiendas provenientes tanto de demócratas como de republicanos.
Pese a las muchas alternativas y disposiciones que pueden delinear el contenido final del texto, se espera que la medida sea aprobada con apoyo bipartidista a pesar de la oposición de los demócratas más progresistas, muy reticentes a acabar con la reforma que permitió un mayor control del sector financiero.
La ley, planteada tras la aguda crisis financiera de 2008, reforzaba las exigencias de capital de respaldo a los bancos, les obligaba a llevar a cabo test de resistencia anuales para mostrar su fortaleza y prohibía a las instituciones financieras dedicarse a actividades de alto riesgo con el dinero de sus clientes.
Pese a que los expertos reconocieron la contribución de la reforma a la recuperación del país, Trump calificó la Dodd-Frank como un "desastre", ya que a su juicio supone un freno al acceso al crédito y, por ende, a la expansión económica y prometió en numerosas ocasiones revocarla, para lo cual ya dio pasos limitados a través de órdenes ejecutivas. No obstante, el mandatario necesita el respaldo legislativo para revocar algunos de sus principales ejes, como la prohibición de determinadas prácticas de inversión de alto riesgo y elevar las exigencias de capital mínimo de las instituciones.
Los demócratas más críticos con el proyecto de ley han sido los más prolijos en la presentación de enmiendas, con el objetivo de limitar el número de bancos que se beneficiarían de la relajación de las condiciones, argumentando que esto podría causar otra crisis financiera.
El Senado también debe considerar una enmienda sustituta ofrecida por el presidente del Comité Bancario del Senado, el republicano Mike Crapo, que ampliaría el alcance del proyecto de ley. La propuesta de Crapo agrega varias protecciones al consumidor que buscan los demócratas, mientras que alivia las leyes de inversión para conciliar con sus colegas conservadores. Si el Congreso logra un acuerdo sobre la desregulación financiera, Trump marcaría su segundo gran tanto en materia económica dentro del Legislativo tras la histórica reforma fiscal que aprobó hace unos meses
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