11 de mayo 2009 - 00:00

El Central compra dólares y paga al Banco de Basilea

Martín Redrado
Martín Redrado
Con u$s 90 millones diarios de compras, el Banco Central atraviesa un verda-dero «veranito» cambiario. Pese a estas fuertes operaciones, y a la paralela suba del euro y de otras monedas, las reservas apenas se movieron: pasaron de u$s 46.368 millones a poco más de u$s 46.500 millones. ¿Por qué no se produjo el lógico repunte? Sencillamente, porque el titular del BCRA, Martín Redrado, aprovechó para devolverle al Banco de Ajustes de Basilea (BIS, según sus siglas en inglés) una porción de lo que la entidad le fue prestando en los últimos meses.

Redrado viajó el fin de semana a Basilea para participar del encuentro bimestral del comité ejecutivo de la institución. Allí aprovechó para intercambiar ideas con otros presidentes de bancos centrales y llevarse una impresión en primera persona de lo que está pasando con la situación financiera internacional, luego de dos meses de fuerte recuperación en los precios de los activos.

Al mismo tiempo, el Central también aprovechó este contexto de mayor holgura para recomprar títulos públicos, aunque fuentes de la institución aseguran que esas compras no fueron tan significativas: «El año pasado sí hubo un programa muy firme, pero ahora son operaciones más esporádicas», aseguró un director de la institución.

Soja

La mejora del clima internacional, pero en especial la suba de la soja, aceleró la liquidación de divisas por parte de los exportadores. Esto generó un importante exceso de oferta de divisas, que fue adquirido en su totalidad por el BCRA.

El Central recibió unos u$s 4.000 millones del BIS. Buena parte de esos fondos llegó a partir del segundo bimestre de 2008, cuando la pelea del Gobierno con el campo generó una muy fuerte salida de capitales. También recibió una suma significativa de divisas cuando se anunció la nacionalización de las AFJP en octubre pasado, desatando una nueva ola de desconfianza entre los inversores. La garantía de repago por estos préstamos recibidos son las reservas que el Central tiene deposi-ta-das en el BIS, por unos u$s 40.000 millones.

Estos préstamos del organismo internacional ayudaron a suavizar la caída de reservas. Así, en los momentos en que el Central tenía que vender 100 o incluso 150 millones diarios, las reservas apenas caían gracias a la ayuda del BIS. En sentido inverso, ahora ese nivel casi no aumenta ante la devolución de parte de los préstamos de corto plazo.

El objetivo del Central, por lo tanto, pasa por no aprovechar este momento favorable, al menos en lo que respecta al nivel de reservas. Por el contrario, si en junio se produce una fuerte corriente de demanda de divisas por la proximidad de las elecciones, es probable que tampoco quede reflejado en los números, ya que se volvería a recurrir a la ayuda del BIS.

En los últimos meses hubo fuertes polémicas entre analistas y los economistas del Central por el verdadero nivel de reservas. Las críticas apuntaban a que el número real se ubica entre u$s 8.000 y 10.000 millones de dólares por debajo del nivel que muestran las cifras oficiales. El encaje legal correspondiente a los depósitos en dólares, que tuvieron un fuerte crecimiento entre marzo y abril.

Argumentos

Pero en el BCRA también tienen sus argumentos: «Hacen las cuentas sólo para un lado. Nosotros tenemos una gran cantidad de fondos contingentes a los que podríamos recurrir de manera inmediata para engrosar las reservas de ser necesario».

Aluden a los 2.500 millones de dólares en Derechos Especiales de Giro que tiene que enviar el FMI, lo que debería suceder antes de octubre. Estos fondos irán directamente a las reservas. Pero también la autoridad monetaria firmó un acuerdo de swap de monedas súbita caída de las reservas.

Las fuertes compras del Central en el mercado hicieron recuperar la cotización del dólar desde $ 3,71 hasta $ 3,73. Y en el mercado no se descarta que lo haga subir algunos centavos más de cara a las elecciones. El objetivo, razonan, es encarecerles a los inversores la búsqueda de un refugio para esperar el 28 de junio en vez de facilitar el acceso a ese seguro.

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