El Chile de Pinochet con una mirada engañosamente inocente

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Alejandro Zambra «Formas de volver a casa» (Barcelona, Anagrama, 2011, 164 págs.) 

Los 25 años que hacen de un chico un hombre están marcados por dos terremotos que sacuden chile. El primero, en 1985, es «una experiencia divertida» que hace que el niño escriba «si había que aprender algo, no lo aprendimos. Ahora pienso que es bueno perder la confianza en el suelo, que es necesario saber que de un momento a otro a otro todo puede venirse abajo. Pero entonces volvimos, sin más, a la vida de siempre». Metáfora que ilumina esa casa donde se vive «la vida de siempre» en el Chile de Pinochet. A esa casa regresará una y otra vez para recuperar vivencias infantiles de la etapa de la dictadura. Busca las imágenes que han perdurado, las sensaciones borrosas, para no caer en «la novela de los padres» sobre la dictadura. Y es la visión critica del adulto que, luego de un nuevo terremoto (y éste nada tiene que ver con una dictadura, sino con un inesperado cambio de ruta de la débil democracia), comienza a comprender, en las páginas finales, que corresponden al diario del escritor que se introduce a cada rato en esa historia que la de él mismo, que «en aquella noche tan lejana pensé por primera vez en la muerte». Pero junto a la muerte está el amor. Ese amor que se le presenta a los 9 años, en una de esas forzadamente apacibles reuniones de amigos en los tiempos posteriores al golpe de estado militar, conoce a Claudia, una chica de 12 años, que le pedirá que espíe a Raúl, un enigmático y solitario vecino, para ver qué hace, con quién se ve. La fascinación que siente por Claudia hace que busque cumplir esa tarea con perfección sin saber para qué hace lo que hace. Tienen que pasar muchos años para que Claudia y él vuelvan a encontrarse y poco a poco se comiencen a atar los cabos sueltos, a resolver el puzzle, y se haga evidente el mundo hipócrita, cómplice, camuflado pro los que transcurrieron sus primeros años.

Con una escritura fascinante en su sobriedad, por las intervenciones constantes del autor que desde diversos planos desnuda la propia construcción, las dudas y los propósitos de la novela, en el relato no hay proclamas ni otro compromiso que la mirada asombrada de un niño que no termina de comprender por qué la cosas son como son.

Zambra, profesor de literatura y filología hispánica, es una de la voces más potentes y aclamadas de la actual novela chilena, donde se pueden descubrir la enseñanzas de Roberto Bolaño y de J.M. Coetzee. Su primera novela, «Bonsai» fue llevada al cine y presentada en Cannes.

M.S.

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