5 de junio 2018 - 00:00

El color sesentista de Juan Stoppani volvió al Fondo de las Artes

En la casa que perteneció a Victoria Ocampo, en Rufino de Elizalde, se inauguró la muestra “Geometría y celebración” de este protagonista estelar del Instituto Di Tella, con el gozo exultante de la estética de hace 50 años.

Stoppani. La alegría exultante del pop, hoy en tiempos menos jubilosos.
Stoppani. La alegría exultante del pop, hoy en tiempos menos jubilosos.
La semana pasada, el Fondo Nacional de las Artes presentó, en la sede de la calle Rufino de Elizalde, la muestra "Juan Stoppani. Geometría y celebración". En medio de las líneas racionalistas y el "lujo sutil" (recién recuperado) de la casa que perteneció a Victoria Ocampo, el encuentro con el dinamismo y los colores restallantes de Stoppani, protagonista estelar del Instituto Di Tella, impone una pausa inesperada en la tensión de los días que corren.

Sin prejuicios, a los 83 años, el artista trae de vuelta la gracia formal de la década del 60 y la alegría exultante del pop. Estrellas, bandas zigzagueantes y rectas de colores puros, rombos y líneas onduladas; números, círculos, cruces y triángulos multicolores, configuran las llamativas abstracciones que Stoppani denomina "paisajes". En las superficies planas, el contraste de los espacios blancos y negros con los colores más vivaces de la escala cromática, le brinda una identidad inconfundible a sus cuadros, todos pintados este año y el anterior. Aunque hay una selección de objetos más antiguos, Stoppani vive el presente. Y lo vive a su manera.

Para comenzar, aún en las circunstancias más duras, celebra la existencia y la felicidad que hacer arte le depara. En el texto de presentación de la muestra, Jorge Caterbetti atribuye la felicidad que irradia Stoppani al hecho de pertenecer a la generación de posguerra, que siente la vida como un regalo después de haber padecido "la muerte de la razón humana". Con este argumento, Caterbetti despega la obra del plano del humor y atribuye su particular energía a un regocijo de índole existencial.

Ha pasado casi media centuria desde que Stoppani se fue de la Argentina, justo en la cumbre de su carrera. Había logrado un estilo único, un mix entre las tendencias pop, camp y kitsch, primero con los tres pianos de cola que hoy pertenecen a la colección del MAMBA, uno recubierto con plumas de colores. "Después relata el propio artista- cerré un espacio del Di Tella con satén blanco y, en Experiencias '68, instalé una mujer sentada y rodeada de 200 manzanas verdes con un turbante de taffeta azul que culminaba en una cola de 200 metros de largo. La performance se llamaba 'Todo lo que Juan Stoppani no se pudo poner'. Cuando clausuraron el Di Tella, tiré todos mis trapos a la calle. Estuve preso una noche y cuando salí, mi rumbo estaba decidido. Me fui a Francia".

Stoppani se reinventó en París como escenógrafo y vestuarista. Forjó una carrera y recién en 2007, un homenaje que le dedicó arte BA movilizó la nostalgia y así emprendió el regreso. Compró una casa en La Boca y decoró el frente, al igual que el jardín, con unas cerámicas coloridas. Con sus mensajes cargados de vitalidad, Stoppani contagia su deseo de llevar el arte a todas las instancias de la vida, trata de convertir en cuestiones gratas y extraordinarias las cosas comunes.

En el camino a su casa, se puede ver la muestra retrospectiva que la Colección Amalia Lacroze de Fortabat le dedica a Omar Schiliro, un heredero del fascinante estilo de Stoppani. "Ahora voy a brillar" se llama la exposición de Schiliro. Artista de la década del 90 que comparte con el sesentista un intenso aire de familia y notables coincidencias estéticas. Schiliro expresa además, el placer que provoca la belleza y la creación de un arte lúdico y despreocupado, presuntamente ajeno al contexto sociopolítico. El vínculo de Stoppani y su descendiente Schiliro consolida un estilo "bello y feliz" que bien se puede llamar argentino. Ambos procuran al espectador el brillo y los coloridos destellos que iluminan los tramos oscuros de nuestra historia.

En esta misma vertiente se encuentran, entre otros de la generación del 90, Fernanda Laguna, Jorge Gumier Maier, Marcelo Pombo, Miguel Harte, Fabio Kacero, Fabián Burgos, Sebastián Gordín, Benito Laren y Sergio Avello.

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