Washington - El déficit presupuestario en Estados Unidos subió a 779.000 millones de dólares en 2018 para alcanzar un 3,9% del Producto Bruto Interno (PBI) frente a un 3,5% el año anterior, alcanzando su mayor nivel desde 2012.
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El déficit de las finanzas del Estado fue de 779.000 millones de dólares en los doce meses del año fiscal terminado en septiembre, frente a 666.000 millones en 2017, según los datos publicados ayer por el Departamento del Tesoro.
La reforma fiscal de 2017, que es la política estrella del mandato de Trump y que constituye el cambio impositivo más grande en 30 años, recortó algunos impuestos sobre la renta, especialmente el de las empresas de 35% a 21% (ver nota aparte).
Esta política "puso más dinero en los bolsillos de los estadounidenses que trabajan duro", dijo el Tesoro, apuntando que el Gobierno va a trabajar con el Congreso para recortar el déficit.
Asimismo, "el presidente (Donald) Trump priorizó hacer inversiones significativas en gasto militar para Estados Unidos, después de años de reducción del gasto militar que lastraron nuestra preparación en materia de seguridad nacional", dijo el secretario del Tesoro, Steven Mnuchin.
El presupuesto militar subió 6%, a 601.000 millones de dólares, y la partida destinada a la seguridad nacional aumentó 35%, a 68.000 millones de dólares, según los datos detallados.
En cambio, los fondos destinados a educación bajaron 43% a 64.000 millones de dólares.
Más allá del presupuesto militar, buena parte de la ampliación del déficit vino de la mano de mayores gastos para el pago de intereses de deuda. Las obligaciones han crecido en el último año, en parte para compensar un menor incremento de los ingresos tributarios debido a los recortes de impuestos. También aumentaron los costos de la deuda porque la Reserva Federal ha estado subiendo gradualmente las tasas de interés desde 2015 en un intento por mantener la inflación bajo control.
Trump ha criticado a la Fed, incluso dijo que el banco central se volvió "loco".
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