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El dilema de los sojeros
Enrique Szewach - Economista
En efecto, hasta ese momento el productor debía tener en cuenta el tipo de cambio esperado, la evolución de la cotización de la oleaginosa en el mercado de Chicago, su expectativa respecto de la política de impuestos a la exportación del Gobierno y la tasa de interés en pesos.
Con supuestos respecto del movimiento de esas variables podía, dentro de sus necesidades y capacidad de almacenamiento, decidir cuándo vender el grano o cuánto tiempo conservarlo. Pero, como se dijo, la introducción de las restricciones a las transacciones en el mercado de cambios incorporó un nuevo actor a la comedia, la brecha cambiaria.
En ese contexto, y asumiendo que el productor está dispuesto a correr el riesgo de operar en el mercado informal, para huir de los pesos, de la misma manera que el resto de los argentinos, el análisis tiene ahora nuevas complicaciones.
En primer lugar, el productor, como todo productor de exportables o importables, posee un activo "dólar-link", es decir, todo lo demás igual, el precio de la soja evoluciona con el precio del dólar oficial. En ese sentido le sería indiferente mantener los porotos en silobolsas o, si lo considera oportuno, por otras razones, venderlos y comprar un instrumento financiero atado a la evolución del dólar oficial, cambiando ahora el "riesgo de retener", por el riesgo que el instrumento en cuestión se pague, en tiempo y forma (contra lo cual cobra, además, una tasa de interés, por sobre la tasa de devaluación, dependiendo de cada instrumento). Por supuesto que esta operación implica, si el costo de oportunidad es comprar directamente dólares en el mercado informal, suponer que la brecha no va a aumentar o va a desaparecer en el momento del vencimiento del bono en cuestión, por aceleración de la tasa de devaluación y freno a la suba del dólar "blue".Otra alternativa surge de anticipar la compra de sus insumos principales -que también son dólar-link- y, de ese modo, eliminar riesgo cambiario en la otra punta. Obviamente, si sus expectativas son que la brecha aumente y que se mantendrá el actual régimen cambiario por mucho tiempo, la decisión, todo lo demás igual, es liquidar cuanto antes y comprar dólares ahora. (Paradójicamente, a mayor brecha, mayor incentivo a liquidar, mayor emisión de pesos, mayor demanda de dólares informales, mayor brecha). Finalmente, como se ha destruido la relación tasa de interés pasiva, expectativas de devaluación, expectativas de inflación. La variante de instrumentos "pesificados" pierde siempre.
Pero el problema con los instrumentos "dólar-link", es que, después de las elecciones, ocurra un evento de "maxidevaluación", que ponga el riesgo el cobro del bono por default del deudor, o un evento de desdoblamiento cambiario en dónde, obviamente, el valor del dólar exportador de productos primarios quede por debajo del precio del dólar exportador de productos industriales, o del dólar importador de insumos, o del dólar importador de productos finales, o del dólar financiero.
En ese caso hay que tener en cuenta la definición de "dólar" de cada instrumento y considerar que el "peor" dólar-link será el poroto de soja (dólar exportador de productos primarios). Como se puede apreciar, la toma de decisiones bajo este marco no es sencilla. Tampoco lo es para cualquier tenedor de pesos que tiene la alternativa de "retener" bienes cuyo precio se mueve con el dólar oficial o la posibilidad, muy restringida regulatoriamente, de anticipar compra de bienes importados. Por el lado del crédito hay que tener en cuenta que es cierto que hay ofertas a tasas muy bajas, y hasta negativas, pero no es menos cierto que son negativas respecto de la evolución esperada del IPC "verdadero", pero no necesariamente, respecto del cambio en el precio de cada producto o servicio en particular. Es decir, hay que evaluar cada proyecto, independientemente del promedio de precios.¿Cuál es mi consejo? Estimado, estimada, ya les anticipé bastante. Si quieren más, ustedes ya lo saben eso... es otro precio.


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