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El dislate islamófobo de Trump deriva en inédita crisis con el Reino Unido
Crecía la polémica luego de que el republicano compartiera tres videos de una organización de ultraderecha británica. Los tories y los laboristas quieren boicotear su visita oficial, aún sin fecha.
imprudente. Las críticas a los retuits de los videos islamófobos no hicieron retroceder al presidente Donald Trump pese a que algunas de las grabaciones fueron denunciadas por apócrifas.
La dirigente conservadora fue en enero la primera líder extranjera que se reunió con Trump en la Casa Blanca tras su toma de posesión e insistió ayer en que mantiene la invitación que le extendió entonces al presidente de EE.UU. para devolver la visita, un viaje para el que todavía no hay una fecha prevista.
Ese ofrecimiento levantó a principios de año críticas en el Reino Unido, incluida la del presidente de la Cámara de los Comunes, John Bercow, que acusó a Trump de "racismo y sexismo" y mostró su oposición a que pronuncie un discurso en el Parlamento británico.
Las reprobaciones al mandatario estadounidense se repitieron ayer en los Comunes, donde los diputados dedicaron una parte de la sesión a evaluar la decisión de Trump de compartir mensajes publicados por Jayda Fransen, "número dos" de la formación de ultraderecha británica Britain First.
El diputado laborista Chris Bryant sostuvo que "no se puede uno oponer a este horrible racismo, o pretender que se opone, e invitar al mismo tiempo a ese hombre por la puerta principal", y pidió a May que cancele la futura visita de Estado de Trump al Reino Unido.
Numerosos diputados del Partido Conservador cargaron asimismo contra el presidente republicano y sostuvieron que debe cerrar su cuenta de Twitter, en la que tiene cerca de 44 millones de seguidores. "¿No sería este un mundo mejor si la primera ministra pudiera convencer al presidente de EE.UU. de que borre su cuenta de Twitter?", argumentó el "tory" Peter Bone.
Entre las filas de los conservadores se sucedieron las críticas a las imágenes que compartió Trump, tres videos que muestran escenas violentas cometidas por supuestos musulmanes.
El encontronazo llegó en un momento en que Londres está necesitado de grandes aliados alternativos a la Unión Europea, y confiaba en Estados Unidos, con quien presume de mantener una histórica "relación especial", la expresión que se usa para la relación bilateral. Sin embargo, no son los primeros ataques de Trump al Reino Unido. El presidente se ha enzarzado ya en diversas ocasiones con el alcalde musulmán de la capital británica, Sadiq Khan.
Los videos habían sido subidos a Twitter por la política Jayda Fransen, integrante de Gran Bretaña Primero, y llevaban por título "Migrante musulmán golpea a niño holandés en muletas", "Musulmán destruye estatua de la Virgen María" y "Horda musulmana arroja a adolescente desde un tejado y lo golpea hasta matarlo".
Fransen fue condenado el año pasado por "hostigamiento religioso agravado" y obligada a pagar una multa por insultar a una mujer musulmana que caminaba por la calle con el velo islámico.
La Embajada de Holanda en Washington informó ayer que el hombre al que se identifica como agresor de un holandés en uno de los videos no es un inmigrante, sino que "nació y se crió en Holanda" y fue condenado y cumplió su sentencia bajo la ley local.
| Agencias EFE, AFP y ANSA, y Ámbito Financiero |


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