24 de agosto 2009 - 00:00

El divorcio Morales-Carrió

 Elisa Carrió y el radical Gerardo Morales se tomarán un tiempo, como si de una pareja se tratara, para evaluar cómo seguir adelante en la relación que mantienen la UCR y la Coalición Cívica dentro del Acuerdo Cívico y Social. Tras las peleas y críticas por la participación de Morales en el diálogo con el Gobierno, cada fuerza se dedicará ahora a solucionar los problemas de la interna, antes de volver a hablar de un futuro conjunto. Se dará a partir de ahora un divorcio por mutuo consentimiento entre ambos, hasta que las dos fuerzas definan cómo se reorganizan y qué posibilidades tienen de seguir juntas. Así lo acordaron Carrió y Morales la semana pasada en una comunicación telefónica.

Carrió ya está enfrascada en transformar la Coalición Cívica en un partido político que le responda sin fisuras. Hoy ese grupo es una constelación de fuerzas que no siempre actúan en el mismo sentido. Pero la alarma allí la dio Margarita Stolbizer cuando rompió lanzas y se fue con Morales a visitar a Florencio Randazzo en la Casa Rosada. Por más esfuerzos que haya hecho Stolbizer por demostrar que esa acción no implicaba una ruptura con Carrió, la reorganización de la Coalición Cívica como partido único muestra claramente que la chaqueña ya no está dispuesta a discutir estrategias con su ex socia bonaerense. Ese disciplinamiento interno que intenta ahora imponer Carrió no deja lugar para movimientos independientes dentro de su fuerza.

Menos cuando Carrió ya definió que desembarcará en Vicente López no sólo para fijar residencia allí, sino también para comenzar su militancia en la provincia de Buenos Aires. La competencia entre ambas, entonces, ya parece inevitable.

Para Morales, la situación no es más fácil. Debe también reorganizar la estructura de control de la UCR antes del 10 de diciembre cuando deba dejar la presidencia del Comité Nacional partidario.

El jujeño no está dispuesto a entregarle la conducción a un representante de Julio Cobos, como ya le reclamó el vicepresidente a Morales con la amenaza de no ser candidato presidencial en 2011 si no controla el partido. El problema es que todos los radicales, y esto también irrita a Carrió, están convencidos que la fórmula presidencial debe estar encabezada por el vicepresidente.

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