Oslo - ¿La histórica cumbre del martes en Singapur les valdrá a sus protagonistas, el presidente estadounidense, Donald Trump, y el líder norcoreano Kim Jong-un, el Premio Nobel de la Paz? Es posible, pero prematuro, estiman los expertos, que recuerdan que el Nobel "no es un premio para santos".
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Trump y Kim firmaron en Singapur un documento que reafirma el compromiso de Corea del Norte para una "desnuclearización completa de la península de Corea", algo que podría ser recompensado con el Nobel.
Pero los especialistas son prudentes: Trump pateó el tablero de la diplomacia internacional, retirando a EE.UU. del acuerdo con Irán, desprecia a los inmigrantes y amenaza al mundo con una guerra comercial; el otro es un violador de los derechos humanos.
"Es muy pronto", dijo Asle Sveen, historiador del Premio Nobel. "Pero esto si desemboca en un desarme real en la península de Corea, sería muy difícil no dar el premio. Sería extraño, pero personas con un pasado bastante violento ya lo recibieron", estimó.
Varias voces, como la del presidente surcoreano Moon Jae-in, el expresidente estadounidense Jimmy Carter o el canciller británico Boris Johnson, afirmaron que Trump merecería el Nobel.
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