Para Pablo Goldberg, estratega de renta fija para América Latina del HSBC, las políticas aplicadas para enfrentar la crisis permitieron evitar el «escenario catástrofe» de una contracción global fuerte. Sin embargo, advirtió que estas medidas abrieron dudas sobre cuál será su costo: «Un riesgo es la aceleración de la inflación por la tremenda inyección de liquidez; otro problema sería el bajo nivel de crecimiento por las medidas fiscales contractivas que deberán tomarse en el futuro por gigantes déficits públicos; otro interrogante es el escenario para el dólar», señaló.
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El economista anticipa una contracción del 1,9% en la economía estadounidense este año y una recuperación también del 1,9% en 2010. No obstante, estima esa recuperación no generará una amplia expansión del empleo. A continuación, su diálogo con Ámbito Financiero.
Periodista: ¿Coincide con los economistas más optimistas que ya vaticinan una recuperación cercana?
Pablo Goldberg: Existían posibilidades no menores de que la economía mundial cayera en depresión. Hoy el escenario catástrofe se ha evitado, por lo que se puede decir que somos optimistas. Lo principal es entender que nos movimos hacia un escenario de menor riesgo de contracción fuerte, en parte por efecto de las políticas puestas en funcionamiento sumado a la estabilidad de la economía china y cierta recuperación del nivel de confianza. Ahora, la atención se focaliza en cuán rápido crecerá la economía mundial en el futuro, no sólo en la salida de la recesión, sino en el largo plazo.
P.: ¿Cómo evalúa los distintas políticas emprendidas para contener la crisis?
P.G.: Las acciones de contención de crisis tuvieron éxito de eliminar escenario catástrofe, pero abrieron dudas sobre cuál será el costo de los remedios tomados para enfrentar crisis. Un riesgo es la aceleración de la inflación por la tremenda inyección de liquidez, aunque no lo veo como algo importante para el corto plazo. Otro problema sería el bajo nivel de crecimiento por las medidas fiscales contractivas que deberán tomarse en el futuro por gigantes déficits públicos. Otro interrogante es el escenario para el dólar; el HSBC pronostica un deterioro del dólar en el largo plazo. Esto obedece a dos razones: en primer lugar, el aumento de la oferta de dólares (porque el incremento de su demanda por el «fly to quality» acompañó esa mayor oferta inicialmente, pero va a revertirse) y, en segundo lugar, porque mostró ser volátil y pareciera que tenedores de dólares buscarán tener una cartera más diversificada si se debilita su función de reserva mundial.
P.: El Departamento de Trabajo de EE.UU. informó un aumento en la pérdida de empleos y la tasa de desempleo. ¿Estamos lejos de ver mejoras en el mercado de trabajo?
P.G.: Todavía sí. Los datos no solamente fueron malos porque se reportó una caída de 467.000 empleos, sino porque aparte cayeron los salarios reales. Si bien la actividad económica puede empezar a mostrar signos de recuperación prontamente, nuestro escenario base es uno donde esta recuperación no genera mucha expansión del empleo. Nótese que el desempleo subió menos que lo esperado, pero eso tuvo más que ver con un menor aumento de la oferta de trabajadores que con la demanda, la cual sigue muy débil.
P.: ¿Tuvieron algún efecto los planes de Obama para generar o salvar empleos?
P.G.: Sin ninguna duda que sí. Sólo habría que pensar qué habría pasado con la economía si nada se hubiera hecho. Hay que recordar que la política económica activa sirve para aminorar los ciclos, no para revertirlos.
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