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El duro Cheney aprovecha para afligir a Obama
El número dos de la administración de George W. Bush, uno de los republicanos más críticos con el nuevo inquilino de la Casa Blanca, criticó no sólo la «respuesta de bajo nivel» que a su juicio tuvo Obama tras el frustrado atentado.
También atacó la decisión del actual presidente de «proporcionar a los terroristas los derechos de los estadounidenses», en referencia a su orden de juzgar a algunos de los sospechosos en tribunales del país, así como sus intentos por cerrar la cárcel de Guantánamo o de evitar usar el término «guerra contra el terror» que popularizó entonces el Gobierno republicano.
«Estamos en guerra, y cuando el presidente Obama pretende que no lo estamos, nos hace menos seguros», condenó Cheney. «¿Por qué no quiere admitir que estamos en guerra?», se pregunta, para responderse a sí mismo de inmediato: «Porque no se ajusta con lo que parece ser el objetivo de su presidencia -la transformación social y la reestructuración de la sociedad estadounidense-». Pero, subraya Cheney, el «primer objetivo» y la «mayor responsabilidad» de Obama debe ser «defendernos contra un enemigo que sabe que estamos en guerra».
Con sus críticas, Cheney se suma a la estrategia del Partido Republicano de atacar a Obama y a los demócratas en materia de seguridad, uno de los puntos fuertes de los conservadores ante la sociedad norteamericana.
Los republicanos han criticado la «tardanza» con que Obama reaccionó públicamente ante el atentado del viernes, ya que no fue hasta el lunes que el mandatario hizo una alocución desde Hawaii, donde pasa sus vacaciones, para hablar del tema.
Horas después, el director de comunicaciones de la Casa Blanca, Dan Pfeiffer, respondió punto por punto a las críticas de Cheney. «Creo que todos estamos de acuerdo en que debe haber un debate honesto sobre estos asuntos, pero es revelador que el vicepresidente Cheney y otros parecieran más centrados en criticar a la administración que en condenar a los atacantes», dijo Pfeiffer en un blog de la Casa Blanca.
«Desafortunadamente, hay muchos que están involucrados en el juego típico de Washington de señalar con un dedo en vez de trabajar juntos para encontrar soluciones para que nuestro país esté más seguro», agregó.
Pfeiffer aseguró que a Obama «no le interesa la retórica beligerante sino la acción», porque siete años de ese tipo de retórica «no lograron reducir la amenaza de Al Qaeda y sí lograron dividir al país».
Para el director de comunicaciones de la Casa Blanca, resulta «extrañamente fuera de lugar» que en momentos en que EE.UU. está nuevamente bajo ataque, «el arquitecto de esas políticas esté atacando al presidente».
Señaló, como ejemplo, que tras los atentados del 11-S, mientras EE.UU. centraba demasiada atención en Irak -«donde no había presencia de Al Qaeda antes de nuestra invasión»-, Osama bin Laden y el liderazgo de Al Qaeda lograron establecerse en la región fronteriza de Pakistán y Afganistán.
Agencias DPA y EFE


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