20 de julio 2009 - 00:00

El eje chavista azuza a Obama

Managua - Cuando se aproximaba el fracaso de la mediación, el eje chavista y algunos gobiernos regionales reclamaron una postura más protagónica de la administración de Barack Obama para la resolución de la crisis de Honduras.
El presidente nicaragüense, Daniel Ortega, disparó ayer contra los servicios de inteligencia norteamericanos al sostener que sabían que el golpe estaba en preparación, pero decidieron no avisar al jefe de la Casa Blanca para que «dijera si tenían que apoyarlo o no». Según Ortega, el golpe era previsible y no es creíble que la inteligencia y los militares estadounidenses en Honduras no lo hubieran percibido. A su juicio, el mandatario norteamericano «no recibió ni una señita» sobre el golpe de Estado del 28 de junio.
En el caso del Gobierno cubano, la crítica fue más directa y apuntó a la administración Obama como cómplice en el actual panorama. El vicepresidente Esteban Lazo exigió ayer a Estados Unidos que deje de «prestar apoyo militar» al nuevo Gobierno de Honduras que preside Roberto Micheletti y que retire de ese país centroamericano a sus militares.
«Demandamos al Gobierno de los Estados Unidos que cese sus intervenciones, deje de prestar apoyo militar a los golpistas y retire de Honduras su Fuerza de Tarea», remarcó el vicepresidente cubano durante un discurso en Managua, en ocasión del 30º aniversario de la Revolución Popular Sandinista. «Lo ocurrido en Honduras nos demuestra que está latente la versión geoestratégica de Estados Unidos de considerar a América Latina y el Caribe como su traspatio», continuó. Lazo sostuvo que la «junta golpista» de Honduras «no podrá sobrevivir» si no tiene el apoyo de Estados Unidos.
En tanto, desde Brasil también pidieron una participación más activa de Estados Unidos. El canciller brasileño, Celso Amorim, le expresó anteayer su «preocupación» a la secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, por la «lentitud» en las negociaciones para el restablecimiento de la normalidad democrática en Honduras y cuestionó que se le diera tanto margen de negociación al Gobierno golpista.
Condena
Obviamente, Hugo Chávez hace rato fue más allá. El domingo de la semana pasada sentenció que si el Estado norteamericano no apoyara al Gobierno «golpista», ya habría tomado medidas como el retiro de visas a los funcionarios interinos o la salida de las tropas estadounidenses apostadas en Honduras.
«Hágalo ya Obama y con eso estará demostrando que usted no está apoyando ese golpe. Demuéstrelo, deje el 'guabineo' (no rehúya), no va a engañar al mundo, no nos va a engañar aquí», afirmó en esa instancia Chávez a través de su programa semanal de televisión «Aló Presidente».
Al interior del país centroamericano también se escuchan voces que condenan un supuestamente tibio accionar de Estados Unidos en el conflicto. «No ha tomado ninguna medida de represalia contra el Gobierno que ha usurpado Roberto Micheletti», criticó Carlos Reyes, dirigente del Bloque Popular en Tegucigalpa en referencia a Estados Unidos.
Directamente favorable al golpe es la postura de algunos parlamentarios republicanos, que instan a apoyar al Gobierno de Micheletti. Éste es el caso la representante Ileana Ros-Lehtinen, quien dijo que el derrocamiento de Zelaya fue «legal y constitucionalmente sensato», y de la Fundación Heritage Foundation, think tank de los republicanos, como quedó claro en la entrevista al analista Ray Walser.
Agencias ANSA, AFP, Reuters y DPA

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