11 de marzo 2010 - 00:00

El error de Marcó del Pont sobre la inflación

Crece el enfrentamiento entre economistas por las medidas que se deberían implementar para enfrentar la inflación. En esta oportunidad, Gabriel Rubinstein sostiene que hasta en China el Partido Comunista puso en práctica políticas que evitaron el recalentamiento de la economía. En el otro rincón, Matías Kulfas respalda la propuesta de Mercedes Marcó del Pont de fomentar inversiones como medida antiinflacionaria.

Respecto de la crítica que Matías Kulfas, director del Banco Nación y presidente de Nación AFJP, hizo a mi nota publicada el 22 de febrero en este diario, me permito los siguientes comentarios:

  • Inversiones. Si Kulfas se ocupa en el Nación de financiar cada vez más y mejores proyectos de inversión productiva, vayan mis felicitaciones. Así es como crece un país y se torna más productivo y competitivo. Esa mayor competitividad tiene, de paso, un efecto positivo sobre la inflación de largo plazo (por la baja del tipo de cambio real de equilibrio, entre otras). Pero el problema es que Mercedes Marcó del Pont presentó la propuesta de aumentar el crédito para fomentar inversiones como una medida antiinflacionaria. Y ése es el gran error; por eso el título de la nota fue «Malas ideas para bajar la inflación».

  • Moderación. Cada vez que alguien propugna bajar la inflación desde más del 20% anual hasta menos del 10% anual, y que se tomen las medidas fiscales y monetarias apropiadas a ese fin, pareciera ser que se está abocando por la parálisis productiva o la paz de los cementerios, entre otras. Hay que considerar, por ejemplo, lo que hace el Partido Comunista en China, que con una inflación muchísimo más baja que la nuestra toma medidas restrictivas (suba de encajes y suba de las tasas de interés para bajar la creación de crédito) para prevenir burbujas y recalentamientos. Acá, en cambio, con una inflación que ya supera el 20%, se insiste con aumentar más el gasto público (a más del 30% anual) y se pretende aumentar más aún el estímulo monetario y crediticio.

  • El rol del BCRA. Si al presidente del BCRA le importa poco bajar la muy alta inflación o se equivoca en el diagnóstico y tratamiento, estamos en serios problemas. Es un rol esencial de los bancos centrales en todo el mundo velar para que los objetivos de baja inflación se cumplan y usar la política monetaria y crediticia para tal fin. Lo apropiado sería recuperar para el BCRA esas funciones y no acentuar su alejamiento actual de ese rol.

  • En resumen: aumentar la inversión productiva debería ser una de las metas esenciales de la política económica. Altas tasas de inflación, además de erosionar el poder de compra de la población más vulnerable, conspiran contra ese propósito. Y para bajar la tasa de inflación debe moderarse la tasa de crecimiento de la demanda agregada (moderarse, no bajar en términos absolutos). En la práctica, hoy en la Argentina esto pasa por moderar la tasa de expansión del gasto público (por ejemplo, a menos del 20% y no a más del 30%), y una política de expansión monetaria mucho más moderada, que no siga pasivamente a la inflación tal como está, sino que contribuya a bajarla.
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