En una grabación de audio, difundida en internet y cuya autenticidad no pudo ser verificada, el EI afirmó que dos de sus combatientes, a los que identificó como Abú Zakaría al Tunisi y Abú Anás al Tunisi, fueron los autores del golpe.
La organización explicó que los dos terroristas, a los que describió como "caballeros del Estado Islámico", perpetraron el ataque con armas automáticas y granadas de mano en el Museo del Bardo, ubicado en el complejo de Seguridad del Parlamento tunecino.
Allí, los yihadistas "cercaron a un grupo malicioso de ciudadanos de países cruzados", quienes fueron "seducidos por los apóstatas (el Gobierno tunecino), que les adornó la tierra de Túnez para convertirla en un foco de su infidelidad y libertinaje", agregó el EI en su grabación.
En la operación, según el grupo radical, "decenas de cruzados y apóstatas" murieron hasta la irrupción de las fuerzas de seguridad.
El EI concluyó su mensaje de audio con la amenaza de que efectuará más ataques en la "tierra musulmana de Túnez", y que esto no fue más que "la primera gota de lluvia". "No disfrutarán ni de paz ni de seguridad", añadió.
El atentado se produjo en la mañana del martes, cuando un joven de unos veinte años y aspecto occidental ametralló un autobús en el que viajaban cerca de 40 turistas hispanohablantes, viajeros de un crucero en el Mediterráneo que había hecho escala en Túnez. En el grupo había cuatro argentinos, quienes salieron ilesos.
Minutos después, al menos otros tres hombres atraparon a un numeroso grupo de rehenes en el interior del Museo del Bardo, el más importante de Túnez, y se atrincheraron en una zona ajardinada entre el citado museo y el edificio del Parlamento.
Entre las víctimas mortales hay dieciocho turistas de varias nacionalidades, incluidos dos españoles y dos colombianos. Hubo también 47 heridos, según las últimas cifras facilitadas por las autoridades tunecinas.
En los últimos meses, las fuerzas de seguridad de Túnez detuvieron a centenares de sospechosos yihadistas, algunos de ellos acusados de pertenecer al grupo "Katibat de Okba Ibn Nafáa", aliado de Ansar Al Sharía (Los partidarios de la ley islámica), filial de Al Qaeda en Túnez, ante el temor de que el EI se expandiera por su territorio.
Este pequeño estado turístico del norte de África comparte frontera con Argelia y con Libia, donde existen filiales locales del EI.
Desde la proclamación de un califato en Irak y Siria a finales de junio de 2014, la organización extremista no sólo trató de extenderse por estos dos países, sino que también perpetró ataques en otros lugares en Occidente y África.
El director del Observatorio Sirio de Derechos Humanos, Rami Abderrahman, dijo que los tunecinos constituyen el mayor grupo de extranjeros entre los yihadistas en Siria, no sólo dentro de las filas del EI, sino también del Frente al Nusra -rama de Al Qaeda en ese país- y de otras facciones radicales.
"Calculamos que en Siria puede haber entre 3.000 y 4.000 tunecinos", indicó Abderrahman, quien subrayó que su ONG ha detectado también en los últimos meses un flujo de regreso de estos yihadistas desde Siria a Libia y Túnez, aunque no pudo precisar su número.
El analista militar libanés, general retirado Hisham Yaber, apuntó que Al Qaeda ya estaba presente en Túnez, donde existen pequeños grupos extremistas que trabajan en la clandestinidad.
"Para mí, lo sorprendente fue cómo lograron alcanzar la capital, porque no se descartaba que hubiera algún ataque en otras zonas, pero la capital ya son palabras mayores", señaló.
| Agencias EFE, Reuters y ANSA, y Ámbito Financiero |

