16 de noviembre 2015 - 00:00

El Estado Islámico, una amenaza global

Los videos en los que el Estado Islámico lanza sus anuncios de inminentes atentados terroristas son parte importante de su propaganda para captar seguidores, sobre todo entre jóvenes musulmanes europeos permeables al discurso radical.
Los videos en los que el Estado Islámico lanza sus anuncios de inminentes atentados terroristas son parte importante de su propaganda para captar seguidores, sobre todo entre jóvenes musulmanes europeos permeables al discurso radical.
 Estambul - Hasta hacía sólo unos días, parecía que el Estado Islámico atravesaba una etapa muy mala: sus seguidores retrocedían en el norte de Siria y en el norte de Irak los kurdos empezaban una ofensiva de amplio alcance y con rápidos éxitos.

Pero el jueves 12 sorprendió con una serie de atentados que volvieron a poner en evidencia ante el mundo el poder adquirido por la milicia fuera de las fronteras de su autoproclamado califato.


Los terroristas de París fueron los últimos de una cadena de actos violentos ocurridos en un período muy breve. El jueves, dos atacantes suicidas del EI se hicieron volar por los aires con un intervalo de cinco minutos en Beirut, matando a más de 40 personas en un barrio del sur de la capital libanesa habitado por una mayoría chiita. Y el viernes, un suicida sembró también la muerte en una mezquita chiita de Bagdad. Ese mismo día por la noche llegó París, el punto álgido de esta serie de ataques.

El breve tiempo que media entre uno y otro hace muy probable que la sucesión de acontecimientos no fuera casualidad, sino el resultado de una larga planificación. También es posible que se eligiera exactamente la fecha para enviar un mensaje sangriento al mundo inmediatamente antes de la cumbre del G-20 en el sur de Turquía (ver pág. 19).

Por otra parte, de confirmarse las sospechas de los servicios secretos occidentales, también la caída de un avión ruso de pasajeros en el norte de la península egipcia del Sinaí sería un atentado del EI que se debería añadir a la lista de los últimos ataques.

Ya tras esa tragedia los expertos concluyeron que el Estado Islámico está fuertemente internacionalizado y que se dirige a regiones que van más allá del territorio bajo su dominio en Siria e Irak. Los ataques de París confirman esa suposición, que Occidente debería recibir con gran preocupación.

Los atentados se corresponden también con la situación actual de los países donde el EI centra sus acciones. La milicia sigue controlando enormes territorios en Siria y en Irak, pero el avance de los yihadistas se ha visto frenado y últimamente han sufrido varias derrotas en los dos países.

El EI necesita éxitos militares y actos terroristas espectaculares para asegurarse nuevos seguidores. La imagen de poder e impiedad de la milicia y de su líder, Abú Bakr al Bagdadi, es motivo de su atractivo para muchos.

Con los atentados de París, el EI consiguió además otro objetivo: robarle definitivamente a Al Qaeda el estatus de grupo terrorista más poderoso y peligroso de la yihad global.

Agencia DPA

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