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El estigma político de un pronombre: “MI”
Martín Insaurralde
Ayer, Insaurralde formalizó lo que había anunciado en varias mesas: renunció a su banca en el Congreso, que obtuvo por la boleta del FpV, para volver a la intendencia de Lomas de Zamora. Del destino de su esposa, Jesica Cirio, en el show televisivo de Marcelo Tinelli dependen sus movimientos inmediatos. Si la vedette queda fuera de la competencia, se irá de vacaciones -luna de miel-; si no, apurará su regreso al municipio.
El logo MI, emblemático pronombre posesivo, se convirtió, con los meses, en un estigma político porque Insaurralde pasó de ser el candidato más competitivo en la disputa por la gobernación, la figura que pretendían los presidenciables más taquilleros, a naufragar entre dos puertos lejanos e, incluso hostiles: Daniel Scioli y Sergio Massa. Insaurralde estira, tras las horas de pantalla de media tarde que le aportó su casamiento con Cirio, su indefinición política al punto que, aun dejando el bloque del FpV, insiste con que pertenece todavía al peronismo oficial. Admite, además, que la figura con la que mejor empalma electoralmente es Daniel Scioli, pero admite que el gobernador-candidato no puede -a esta altura quizá tampoco quiere- darle garantías mínimas de que podrá ser candidato por el PJ en 2015.
La variable Massa hiberna. El tigrense ganó, en un juego de espejos, al dinamitar a un dirigente del su principal bloque opositor. Eso no significa que le convenga, ahora, tener a Insaurralde en sus filas. El lomense, por lo pronto, gruñe ante la resistencia de Massa a ofrecerle un protocolo básico de preferencia entre el malón de candidatos a gobernador que puso en la cancha el FR.
Insaurralde flota, por eso, en un no lugar político: es el kelper famoso de un oficialismo que lo prefiere afuera y el pasajero en trance, en un viaje estático, hacia el massismo que es, así y todo, la tribu donde se siente más cómodo y acumuló más simpatías. El lomense empezó a transitar un estadio donde gana fuerza como variable de ajuste, como recurso de supervivencia, refugiarse en el municipio para buscar en 2015 su reelección como intendente. Ser MI a secas, sin Massa ni Scioli, con boleta corta; sólo MI.


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