22 de junio 2015 - 00:00

El estreno más inoportuno

Tim Roth como Joseph Blatter: “Yo sé hacer dinero”, dice en el film.
Tim Roth como Joseph Blatter: “Yo sé hacer dinero”, dice en el film.
 Los Angeles - Dos semanas después del mísero estreno estadounidense de la película sobre la historia de la FIFA, ahora hundida en un escándalo de corrupción, su director lamenta haber hecho "un desastre". El cineasta francés Frédéric Auburtin dijo a "The Hollywood Reporter" que él quería hacer de "United Passions" un film a medio camino entre "Disney y un film de Costa-Gavras o Michael Moore". Pero, reconoció, el resultado final "es un desastre". El proyecto contaba con el respaldo absoluto de la principal institución del fútbol mundial, que aportó el 80% de los 30 millones del presupuesto e impulsó un guión propagandístico sobre algunos de los presidentes de la FIFA. Tim Roth interpreta a Joseph Blatter (1998-2015), Sam Neill es Joao Havelange (1974-1998), Gérard Depardieu encarna a Jules Rimet (1921-1954) y Serge Hazanavicius, al fundador Robert Guérin (mayo-junio de 1904).

Auburtin incluyó algunas frases en el guión, como "Blatter es bueno buscando dinero", sin poder imaginar jamás en el momento del rodaje el signficado que terminaría adquiriendo, después de que el mandamás de la FIFA renunciara a su puesto el 3 de junio último, ahogado por el caso de corrupción que envuelve a la insititución. "Pensé que estaba haciendo una película para un gran estudio", dijo el cineasta. Pero ahora siente haber sido "víctima de un juego". "No me pagaron para ser el Che Guevara de los negocios del deporte", señaló. "United Passions" tuvo su première mundial en el festival de Cannes del año pasado, y recibió muy malas críticas.

La FIFA no logró convencer a los mercados internacionales y la película no será distribuida en países tan futboleros como Reino Unido, Alemania y Brasil. En Francia fue directo a DVD y en Italia fue retransmitida por una cadena de televisión. La película fue estrenada de forma limitada el 5 de junio en Estados Unidos, apenas unos días después de que estallara el escándalo con el arresto de siete dirigentes. En su primer fin de semana en la cartelera no recaudó más de 607 dólares. "Es un desastre, pero yo acepté el trabajo", reconoció deprimido el director francés. "Y aparentemente soy el propagandista que hace películas para la gente corrupta".

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