El Fondo Monetario Internacional comenzará, lentamente, a despertarse. Desde esta mañana en Washington comenzarán de a poco a regresar a sus puestos de trabajo los funcionarios de todo el mundo que viajaron fuera o dentro de los Estados Unidos por las vacaciones del Hemisferio Norte, retomando lentamente sus tareas. Y, en lo que refiere al país, el caso del cumplimiento de las promesas acordadas para cerrar el Staff Level Agreement que cumple hoy 10 días comenzará a ser fiscalizado.
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Los hombres y mujeres que trabajan con el venezolano Luis Cubeddu y tienen a su cargo el control de daños interno y externo del caso argentino, volverán paulatinamente a sus escritorios para saber si se están logrando las metas leves de crawling peg, reservas y emisión, para que la próxima semana (quizás el viernes 18) el directorio pueda tratar el caso argentino y, se espera, aprobar el acuerdo al que llegaron el ministro Sergio Massa y la directora gerente para el Hemisferio Occidental, Kristalina Georgieva, y luego, habilitar así el giro por unos u$s7.500 millones comprometidos para el país siempre que el equipo del Palacio de Hacienda logre sus promesas.
En Buenos Aires aseguran que la marcha de la devaluación gradual del oficial y los resultados importantes del dólar agro no deberían poner en riesgo el levantamiento de manos. Sin embargo, saben también que habrá que activar el tradicional lobby argentino para que los delegados de los países desarrollados (y sus gobiernos centrales) que ocupan el poder de voto y veto en el organismo, avalen también los datos de las últimas semanas para que el Staff Agreement no corra riesgos.
Mientras tanto, y tal como mencionó el viernes este medio, las cuentas argentinas son fiscalizadas personalmente por la número dos del FMI, Gita Gopinath, quien solo se tomó algunas horas de vacaciones para retornar esta misma semana a su puesto de control técnico del organismo. Como la economista norteamericana es una de las principales impulsoras del acuerdo (quizá la máxima autoridad en este sentido dentro del staff técnico del FMI), quiere que en el momento de ser ella misma la que se presente ante los embajadores, no tener sorpresas sobre la marcha de la economía argentina.
Por eso, en estos días, quiso que se la mantuviera informada sobre que el equipo económico está cumpliendo con lo pactado. Fundamentalmente en dos capítulos: el crawling peg (la devaluación real del tipo de cambio oficial) y el mantenimiento de las tasas de interés en un nivel alto; en los dos casos en niveles al menos no inferiores a la inflación. Por ahora, las autoridades locales vienen cumpliendo con ambos compromisos; el monitoreo es constante.
Gopinath es una de las defensoras del acuerdo alcanzado, armando trípode con Sergio Massa y gente de la secretaria del Tesoro, Janet Yellen. Los tres se habían comprometido en abril, luego de una visita del argentino a Washington, a tener un contacto tripartito directo que destrabe cualquier situación comprometida entre el país y el Fondo que amenace la continuidad de los acuerdos (aunque sea débiles) entre ambas partes.
Por decisión de los Estados Unidos, el FMI bajó presiones y aceptó casi a rajatabla los tiempos y los reclamos que los negociadores argentinos en Washington vinieron reclamando, y que luego derivó en que en el acuerdo final no se exijan devaluaciones, ajustes fuertes en materia fiscal por arriba de lo comprometido de un 1,9% del PBI de déficit, la suspensión de las misiones y la espera hasta fin de año para revisiones de fondo.
Hoy, se encuentra en funcionamiento pleno la alianza que en marzo cerraron Massa-Yellen-Gopinath; esta última en su rol de representante máximo de EE.UU. ante el organismo al ocupar el tradicional cargo de la número dos, un sillón reservado para un hombre o mujer con teléfono rojo con la Casa Blanca.
En marzo pasado, esta “alianza” fue cerrada cuando Gopinath fue la anfitriona de Massa durante dos horas, antes del encuentro que luego el ministro y Alberto Fernández mantendrían con Joe Biden. La norteamericana es la interlocutora habitual de Yellen, quien, por orden del presidente de EEUU, debería ndicarle al staff técnico que flexibilice las condiciones del Facilidades Extendidas.




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