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El fraude interno les cuesta a las empresas hasta un 5% de sus ingresos
Los problemas de corrupción empresarial no son exclusivos de la Argentina, sino que se dan a nivel global. Los informes indican que el 70% de las compañías los sufren, y afectan tanto los costos de gestión como la imagen corporativa. Especialistas recomiendan mecanismos de transparencia y fomentar la ética entre sus empleados, además de trabajar sobre la prevención.

Sin embargo, la problemática del aumento de la corrupción y el fraude empresario, al igual que los costos involucrados en su gestión, no es exclusiva de la Argentina, sino que se da a nivel global. El último informe de la agencia Kroll, realizado por Economist Intelligence Unit, indicó que sobre un total de 901 altos ejecutivos en una amplia gama de industrias consultados en los cinco continentes, el 70% informó haber sufrido como mínimo un tipo de fraude durante 2013, un 11% más que el año anterior. El trabajo destacó el incremento del fraude relacionado con el robo de información y que en general los problemas surgen desde el seno de la compañía, la mayor cantidad proveniente de empleados de rango inferior (42%), seguido por miembros de la gerencia senior o media (35%), y por un agente o intermediario (23%). Y señala que son el fraude de vendedores, proveedores o adquisiciones y el conflicto de intereses de la gerencia los que registraron el mayor aumento, al tiempo que las medidas de protección siguen limitadas por cuestiones presupuestarias y políticas corporativas. Según KPMG los más comunes son la malversación de activos, los informes financieros fraudulentos y la connivencia entre un empleado y un tercero.
La corrupción interna es un mal que afecta no solamente las finanzas de una compañía. Implica debilitamiento en la marca, desconfianza en los clientes y proveedores, y público en general, sostiene Diego Blejer, socio a cargo de Forensic Services de KPMG Argentina. Existe un estudio donde se determinó que en una empresa con altos índices de ética los empleados rinden hasta siete veces más que en una donde se respira la corrupción. En una compañía donde la corrupción es moneda corriente, se pierde todo incentivo a permanecer en dicha firma, ahonda.
Muchas empresas tienen problemas de corrupción que las afectan seriamente, que van desde el robo hormiga de mercadería, hasta otros que se pueden producir en áreas como compras o provisión. Esto obliga a reforzar las tareas de auditoría, mientras que otras tienen políticas de rotación de los funcionarios porque son las áreas calientes en cuestiones éticas, donde algún proveedor puede estar pagando una coima para que compre algo más caro o en condiciones desventajosas para la empresa, opina Luis Ulla, director de I+D del IARSE. Comenta que cada vez más las compañías que piden consejos para confrontar estas acciones, y que junto al refuerzo de auditorías recomiendan prestar atención al comportamiento del empleado. Si cambia sus hábitos de vida, casa, gastos, auto, vacaciones, son cosas que ponen en evidencia que esa persona puede estar teniendo ingresos fuera de los que le permite su salario, explica.
Los especialistas consultados por Ámbito Biz coinciden en que es necesario instalar en los empleados una conducta ética y de autorregulación para evitar hechos de corrupción, más allá de implementar acciones de auditoría interna y otras medidas, como puede ser la rotación del personal en las áreas calientes o las denuncias anónimas.
Por caso, Blejer destaca que el tema de la corrupción está en la agenda de todas las empresas argentinas y que muchas comenzaron por armar un área de cumplimiento y de responsabilidades sobre las normas que tiene la compañía que sirve tanto de prevención como de detección. Recomienda que al advertir un hecho lo más importante es preservar las pruebas de manera inmediata. Si la persona sospechada posee computadoras o celulares, es importante contar con un protocolo de copia de la información para no perder la cadena de custodia del mismo y pueda ser utilizado como prueba ante la Justicia, añade.
En definitiva, la corrupción jamás ahorra costos y por eso es vital para algunas empresas establecer eficientes mecanismos de detección. Pero por sobre todo trabajar para prevenirla y erradicarla.


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