26 de noviembre 2014 - 00:00

El Fuentes cinéfilo mal editado

El Fuentes cinéfilo mal editado
Carlos Fuentes "Pantalla de plata" (Bs. As., Alfaguara, 2014, 191 págs.)

Era de esperar. Este libro era de esperar, pero no es el que se esperaba. Tras la muerte de un escritor destacado es típico que comiencen a aparecer libros que dejó sin publicar, los "inéditos".

Carlos Fuentes, miembro mexicano del Boom de la Literatura Latinoamericana, candidato al Nobel de Literatura, había dejado una novela terminada, "Federico en su balcón", y un libro de semblanzas, "Personas", que tuvieron rápida edición póstuma. Silvia Lemus, su viuda, comenzó a avisar que tenía otro libro que había dejado concluido, "Pantallas de plata", donde habla de su pasión por el cine. Fuentes nunca ocultó que era un empedernido cinéfilo, ni que por momentos fue eso que en la Argentina se denomina "cholulo", nombre de un personaje de historietas "loco por las estrellas". Por momentos este libro tiene algo de eso, claro que desde la distancia elaborada de un intelectual consagrado.

En "Vamos al cine" y "Salón Victoria", cuenta cómo su padre le inculcó la pasión por la "pantalla de plata", cómo anotaba las películas que iba viendo con datos del elenco, argumento y algún comentario. Por su valor formativo, Fuentes señala que "esos cuadernos de mi padre se encuentran junto con mis papeles en la Biblioteca Firestone de la Universidad de Princeton". A partir de allí el autor de "La región más transparente" se dedica a reseñar los nombres fundamentales del cine estadounidense, que siempre se dijo que había influido profundamente en su narrativa, de la primera mitad del siglo. En "Hazlos reír" trata la comedia desde Chaplin y Keaton a los Hermanos Marx, sin llegar a Jerry Lewis y menos a Mel Brooks o Woody Allen. Y jamás lanza un comentario crítico, uno de esos magníficos sarcasmos que acuñaba el Borges crítico de cine. "Los musicales" le sirven para hablar de la "comedia femenina de los treinta" con retratos de Claudette Colbert, Irene Dunne y Carole Lombard, a las que conoció. Marilyn Monroe le merece unas pocas frases al pasar. Los textos parecen artículos para las revistas de los domingos.

"Retrato de un director" es una controversial nota sobre FranK Capra, y "Rosellini" lo que ocurrió cuando fue jurado en el Festival de Cannes.

Todo es lo que era de esperar de un amante del cine. Pero falta lo que realmente importaba. Fuentes fue un guionista que adaptó para el cine novelas y cuentos de Rulfo ("El Gallo de Oro", "Pedro Páramo") con García Márquez, y eso no está. Fue amigo de Luis Buñuel, y eso no está. Ni lo que pensaba de las películas que Luis Puenzo, entre otros, hicieron con sus novelas. Como se centra en el cine estadounidense, no hay nada del europeo ni del latinoamericano. Y del mexicano cuenta sobre el de los inicios, y con cinco líneas y seis nombre dicta los "nuevos valores". Un chiste de Macedonio Fernández era "fueron tantos los que faltaron que por poco se llena". Acá es mucho lo que falta, que resulta muy atractivo y que debe andar disperso. Si es así, se lo reuniera y se lo editara.

M.S.

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