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El futuro de los museos, con más dudas que certezas
• UNA POLÍTICA QUE NO TERMINA DE DEFINIRSE Y QUE AFECTA A ALGUNAS INSTITUCIONES, COMO EL MNBA
Bellas Artes, donde cientos de obras siguen ocultas, no define su urgente rediseño. Tampoco se entendió en qué consiste la “intangible” oferta de Art Basel, que promete desarrollar “paisajes culturales”.
Malba. El Museo de Arte Latinoamericano de Eduardo Costantini celebró con una gala sus 15 años.
Crear un nuevo Malba en el territorio Saldías sin planear qué arte se va a exhibir implica ir de lleno a la acción social, sin eufemismos. El proyecto se aviene a la política actual del jefe de Gobierno, Horacio Rodríguez Larreta, quien celebró en su discurso la llegada del Malba a la Villa 31 y, luego, pegó un salto abismal. Larreta aprobó una sociedad de la Ciudad con Art Basel, la feria más sofisticada, cara y glamorosa del mundo. Nadie sabe cuál es el costo para los porteños, pero los suizos, correctos, informan la verdad. Ellos no ofrecen otra feria -Buenos Aires ya tiene siete- sino casi un intangible "Nuevas oportunidades para descubrir y participar en escenas culturales de todo el mundo". Aseguran su colaboración para "desarrollar programas vibrantes" y la conexión con "el arte mundial a través de la amplia red de Art Basel". Así "ayudarán a las ciudades a desarrollar sus paisajes culturales únicos". El ministro de Cultura porteño, Ángel Mahler, no estaba en la fiesta ni figura en el informe de Basel.
Los operadores culturales y artistas argentinos que, con gran esfuerzo personal y cuando la situación financiera lo permite, interactúan en los circuitos internacionales, se interrogan: ¿cuál será "el alto perfil de eventos culturales con resonancia internacional?". Justamente, el Museo de Bellas Artes presenta hasta el 25 de septiembre "Viví Francia", programa de la embajada de ese país que pone en evidencia la cultura francesa secular de los porteños. La Semana Francesa en Buenos Aires registra el rico patrimonio de Gauguin, Manet, Monet, Rodin y Bouguereau, entre otros, comprados a fines del siglo XIX y principios del XX por los argentinos. La presencia de los porteños en "los eventos vibrantes" es deseable y, desde luego, ni siquiera en las peores crisis financieras se justifica recortar el gasto en cultura.
De hecho, en el Malba estaba el ministro de Cultura de la Nación, Pablo Avelluto, que acaba de presentar un buen proyecto de Ley de Mecenazgo, el primero que después de 20 años consigue la aprobación del oficialismo y la oposición. La posibilidad de desgravar el Impuesto a las Ganancias implica que el Estado resigna la recaudación, pero la sociedad entiende los beneficios que depara la cultura. El creciente sostén a los museos se advierte en la cantidad de amigos: el Malba tiene 2.000 que aportan entre 450 y 10.000 pesos anuales para una institución privada; mientras los Amigos del Museo de Bellas Artes, creada hace casi un siglo, ascienden a 3.500 y pagan entre 600 y 30.000 pesos anuales para apoyar al Estado. La fiesta del Museo de Arte Moderno porteño es el próximo 6 de octubre y no quedan lugares disponibles.
Después del atentado a las Torres Gemelas, Glenn Lowry, el director del MoMA neoyorquino, aseguró: "Los museos juegan un papel importante, en especial en tiempos de crisis, no tanto por ser santuarios sino espacios que ofrecen una alternativa a las dificultades y frustraciones de la vida diaria. No se trata de apoyar los hospitales a expensas de la educación o los museos. La cuestión es cómo vivir con la disminución de recursos que afecta a todos".
La Argentina vivía ese mismo año la peor crisis social, económica y política de su historia, cuando en la fachada del Malba aparecieron inmensos carteles con imágenes de pinturas y el siguiente anuncio: "Antonio Berni, Frida Kahlo, Emilio Pettoruti, Antonio Seguí y Xul Solar se mudan a tu barrio". El Malba festeja su aniversario con una exhibición de su patrimonio digna de un análisis exhaustivo.
Entretanto, en el Museo de Bellas Artes se preguntan cuál será el proyecto del director, Andrés Duprat, cuya excelente carrera como guionista cobró vuelo internacional en Venecia con la película "Ciudadano ilustre", justo cuando las casi mil personas que concurrieron a la gala esperaban escuchar definiciones. Los museos demandan tiempo completo, son espacios de consagración artística que convalidan con su prestigio las posiciones del mercado y, son también los sitios donde se dictan las normas y se escribe la historia. El director de los Amigos del MNBA, Julio Crivelli, sólo dijo que llegó finalmente la hora de la ampliación del Museo, dueño de casi 12.000 piezas.
El patrimonio público no debería estar oculto, pero hoy los artistas son los grandes ausentes. Sencillamente, los extranjeros que piden ver la escena del arte contemporáneo acaban en la galería Ruth Benzacar, porque gran parte de la colección del Malba de los años 90 y principios del siglo XXI permanece en el depósito. Las muestras de De la Vega, Kuitca, Minujín, Grippo, Bony, Lidy Prati, Berni, Kemble, Polesello, Anne Marie Heinrich, Macchi pusieron a estos artistas en circulación. Pero ¿qué pasa hoy con Macció, Santantonin, Renart, Maler, Mesil, Puente, Paternosto, Costa, Giménez, Cancela, o, pegando un salto en el tiempo, con Siquier, Pombo, Gordín, Gumier Maier, Harte o Adrián Villar Rojas, entre tantos otros?
El cierre y la ineficaz gestión del Museo de Arte Moderno, dueño de obras cumbre que recién en estos últimos años comenzó a exhibirlas, dejó a muchos artistas fuera de la historia del arte. En el presente las muestras de la colección y las de investigación tratan de recuperar el tiempo perdido.


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