"El grueso aumento en el precio del gas tiene un alto impacto sobre la inflación y sobre los costos de las empresas", consideró el Estudio Bein, pero destacó que tendrá un bajo ahorro fiscal "como contracara de una transferencia de recursos de las familias y empresas al sector petrolero, muy por encima de los precios internacionales de gas y más en línea con la paridad de importación (cerca de u$s 3 el contrato con Bolivia y u$s 4,5 el contrato de gas licuado, u$s 5,5 con regasificación)". "Luego de años en los cuales el precio reconocido a la oferta local se ubicó muy por debajo de los valores internacionales, ya estaba puesto con un esquema donde el precio del gas nuevo era de u$s 7,5", por ende resulta difícil de explicar la decisión considerando que no implica ninguna señal a la oferta, sino una mejora directa en los balances de las compañías, que se suma a la de recomponer el precio interno en dólares, señaló.
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