7 de diciembre 2011 - 00:00

El Gobierno le mostró a Moyano cómo será su vida en la Cámara

El bloque peronista de Diputados (el actual o los que lo precedieron en la historia) nunca fue un lugar pacífico. De hecho, un viejo chiste en el Congreso dice que el cargo de presidente de esa bancada es uno de los peores trabajos que se pueden conseguir. El humor de ese bloque, casi siempre rodeado de poder, varía según venga la interna, las presiones de los gobernadores, de la CGT y las aspiraciones de todo tipo que tengan los diputados.

Todo ese ambiente rodeó ayer el debut de Facundo Moyano en la bancada. Fue sumergirse en un medio extraño que ni él ni su padre podían controlar. Y muchos de los presentes confirmaron que el hijo del jefe de la CGT no la pasó bien.

El primer encuentro de todo el nuevo bloque del Frente para la Victoria fue por la mañana, antes del acto de jura. Los había convocado Agustín Rossi y no para que se conozcan. Fue para notificarles las órdenes que la noche anterior le había dado Cristina de Kirchner al santafesino sobre cómo debería organizarse la cámara. En esa misma noche, Rossi supo que seguiría siendo el jefe de la bancada oficialista, al menos por un año más.

Moyano hijo llegó ayer al tercer piso del Palacio acompañado por dos asesores, como suele moverse. Según relatan los presentes, no parecían dos asistentes que le aportaran datos sobre el Presupuesto Nacional. Le indicaron, enseguida, que ambos debían quedarse fuera del salón.

Adentro los rodeaban el bloque, algunos diputados sindicales amigos y muchos de los nuevos de La Cámpora que, en lugar de sufrir, disfrutaban como si fuera el primer día de clases y que más tarde le complicaron a Moyano el día desde los palcos.

Hay algo que ayer el sindicalismo no pudo controlar: a pesar del desembarco de los Moyano, con la presencia de Hugo en los palcos, el Gobierno se aseguró ayer copar gran parte de los palcos con mayoría absoluta.

El sindicalismo de Diputados y el joven Moyano deberán ahora aprender cómo se maneja el poder dentro del Congreso. Lo sabe de sobra Héctor Recalde, que ve desde hace meses cómo el Gobierno le congela los proyectos a pesar de alabárselos en público.

Ayer, Rossi les dio una clase a sus diputados sobre verticalismo: «La semana que viene vamos a aprobar el Presupuesto y las prórrogas de las leyes de Emergencia Económica, y de los impuestos al cheque y a la venta de cigarrillos». Informó también que el desembarco en las comisiones había comenzado (para retomar lo que el Grupo A le quitó al Gobierno en 2009) y que la mayoría de 135 comenzaría a funcionar sin respiro desde el lunes.

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