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El Gobierno logra votos para su polémico adelanto electoral

Sobre esa base continuaron los llamados por teléfono a cada diputado y gobernador para asegurarse la presencia de todo el bloque oficial, una actividad que mantuvo ocupado no sólo a Agustín Rossi, presidente del bloque kirchnerista, sino también al propio Néstor Kirchner. Al mismo tiempo los comisarios del kirchnerismo en la Cámara presionaban para mantener la unidad del bloque en un día clave.
Obstáculos
La bancada de Rossi deberá sortear hoy tres obstáculos para conseguir la aprobación del proyecto: primero, reunir el quórum de 129 diputados para comenzar la sesión; luego, soportar la presión de la oposición (que para entonces habrá entrado al recinto) cuando someta el proyecto a votación sin reunir los dos tercios que exige el reglamento para habilitar un dictamen sin que hayan transcurrido siete días hábiles.
Esa discusión comenzó hace más de dos años cuando el oficialismo acuñó, con el uso, una nueva norma en Diputados: si un proyecto se debate en sesión especial, no requiere cumplir con el plazo que fija el reglamento.
Finalmente, el kirchnerismo deberá reunir la mayoría especial de 129 votos positivos que exige la Constitución nacional para aprobar una modificación al Código Electoral.
Una vez que se inicie la sesión, el kirchnerismo deberá tomar otras decisiones como, por ejemplo, modificar el proyecto que ingresó desde el Poder Ejecutivo. Ayer, en la reunión de la Comisión de Asuntos Constitucionales, presidida por Graciela Camaño, decidió firmar el dictamen del proyecto sin incluir un solo cambio. Nadie se animó a modificar el texto firmado por Cristina de Kirchner, aunque con toques de Carlos Zannini en la redacción.
Pero los técnicos del bloque en materia electoral ya marcaron errores en el proyecto. Uno de ellos está en el artículo 1, que incorpora dentro de la parte dispositiva argumentos que justifican el cambio de fecha electoral. Es la continuación de los que se conocen como los «decretos-relato». Así, con seguridad habrá algún cambio en ese artículo eliminando en la redacción la justificación del adelantamiento en la crisis financiera internacional.
También se le recomendó al bloque modificar el orden de los artículos, estableciendo primero la suspensión de los plazos del Código Electoral y luego el nuevo régimen para las elecciones del 28 de junio.
Buena parte de la sesión de hoy repetirá argumentos que se escucharon ayer en la comisión de Asuntos Constitucionales: «El dictamen que se firmó hoy apoya la modificación del Código Electoral, pero lo único que se modifica es la fecha de la elección», dijo el kirchnerista Jorge Landau.
Disidencia
Fue en respuesta a la posición que tomaron en esa reunión la Coalición Cívica, la UCR, y el socialismo, que firmaron un dictamen de minoría en disidencia total con el proyecto del Gobierno.
Uno de los argumentos que esgrimió la oposición fue relativo a los padrones: «Se violan derechos y se dejan afuera a muchos jóvenes que hubieran podido votar en octubre», dijeron en la disidencia. De ahí que saliera a responderles Landau como especialista en el tema, ya que la fecha de cierre de los padrones finalmente no se modificó.
Por la Coalición Cívica Patricia Bullrich acusó: «Es una medida de lógica autoritaria, no puede ser que la idea brillante de la Argentina para combatir la crisis es adelantar las elecciones», y continuó: «Que la Presidente vaya al G-20 y le cuente a todos los países su idea brillante».
El ambiente para ese momento ya estaba tranquilo a pesar de las críticas de la oposición: el kirchnerismo no sólo se había asegurado el dictamen del proyecto, sino que también comenzaba a tranquilizarse para la sesión de hoy.
Adrián Pérez, jefe de la Coalición en Diputados, fue directamente contra la reforma al Código Electoral, más que al cambio de la fecha: «La crisis económica y social se enfrenta con más instituciones, no manipulando el calendario electoral. En 2004 el Congreso decidió por unanimidad fijar las elecciones el último domingo de octubre para brindar previsibilidad y transparencia a los comicios. Hoy nos enfrentamos a un despropósito absoluto», dijo.
Le contestó enseguida el kirchnerista tucumano Gerónimo Vargas Aignasse: «Nadie puede pensar que adelantando una elección se resuelve la crisis, pero es difícil gobernar en medio de una campaña política tan agresiva, la oposición tiene miedo de salir perjudicada, por eso tanta bronca y tanta injuria».
Reforma de fondo
Y Vilma Ibarra, que adelantó hace dos días que votaría a favor del adelantamiento, resumió: «Habría que hacer una reforma de fondo e integrar el tema en la Constitución, pero estoy convencida de que este adelantamiento es beneficioso para el país».
Fueron dos horas y media de reunión, pero sin ningún sobresalto para el Gobierno que sabía de antemano que tenía el número asegurado en la comisión. Tampoco hubo sorpresas: todos los bloques firmaron y opinaron en el mismo sentido que lo venían haciendo desde 48 horas antes.
Al final festejó Agustín Rossi: «Me está sorprendiendo todo el discurso de la oposición, porque la verdad que es tan grosero que resulta casi inaudito este doble estándar de calificación de que si lo hago yo está bien, y si lo hace el otro está mal».

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