2 de marzo 2010 - 00:49

El Gobierno transfirió reservas con otro DNU y desató ira opositora

• Reemplazó decreto del Bicentenario, congelado por la Justicia, antes que lo derogara el Congreso

La oposición siguió el mensaje soportando las críticas de la Presidente, pero sin levantarse de las bancas. Los radicales Oscar Aguad, Ernesto Sanz y Gerardo Morales reaccionaron al anuncio después del final de la sesión, mientras Néstor Kirchner y Agustín Rossi festejaban desde el bloque oficialista.
La oposición siguió el mensaje soportando las críticas de la Presidente, pero sin levantarse de las bancas. Los radicales Oscar Aguad, Ernesto Sanz y Gerardo Morales reaccionaron al anuncio después del final de la sesión, mientras Néstor Kirchner y Agustín Rossi festejaban desde el bloque oficialista.
Se repitió ayer Cristina de Kirchner en su afán por utilizar reservas para cancelar deuda con bonistas y organismos multilaterales de crédito durante 2010. En una jugada sorpresa descolocó a la oposición cuando anunció, como única medida dentro de su mensaje de apertura del período de sesiones ordinarias en el Congreso, la firma de tres decretos con los que puso nuevamente en carrera el fondo que la Justicia le mantiene congelado y que la oposición estaba a punto de derogarle. Así, derogó su DNU original del Bicentenario (lo que provocó un errado y breve festejo en la oposición) para luego anunciar que había firmado un decreto simple por el que disponía u$s 2.187 millones de reservas para pagos al BID y el Banco Mundial y un nuevo DNU crea el Fondo de Desendeudamiento, también alimentado por u$s 4.382 millones para cancelar a bonistas durante 2010.

Fue un artilugio legal que la oposición nunca había previsto: reemplazar un DNU congelado por dos medidas cautelares de la Justicia por otro similar, aunque desdoblado en pago a organismos y a bonistas, que permitía transferir las reservas inmediatamente a cuentas del Tesoro.

En diciembre, ese paso no pudo hacerse porque la lentitud que Martín Redrado les imprimió a los trámites del DNU 2.010/09 hizo posible que la oposición llegara a tiempo con un amparo que terminó congelando ese fondo. Esta vez, con Mercedes Marcó del Pont al comando del Central, ese peligro había desaparecido.

El anuncio fue tan sorpresivo, ante un Congreso que estaba convencido de que la Presidente abriría el debate de una ley para el uso de reservas del BCRA en el pago de deuda, que la mayoría de los opositores no entendió el anuncio hasta unos 15 minutos después, cuando la sesión había terminado.

De ahí la reacción lenta que se vio en la oposición, que no atinó a levantarse de las bancas mientras soportaba que Cristina de Kirchner inaugurara el período de sesiones ordinarias sin plantearle un solo punto de la agenda parlamentaria de este año y, en su lugar, desayunándola con un DNU justo el día en que el Congreso comenzaba a funcionar.

Esa afrenta sin respuesta demostró claramente que un Gobierno dividido y en conflicto como el actual, puede avanzar igual ante una oposición que no termina de armar una estrategia.

Sólo Alfonso Prat Gay se dio cuenta inmediatamente en el recinto de lo que estaba anunciando Cristina de Kirchner. Reaccionó y pasó la alarma a la bancada de la Coalición Cívica que no tenía a su jefa presente, ya que Elisa Carrió, temerosa de una «trampa» de los Kirchner, decidió no concurrir a la asamblea. «Yo lo dije, iba a suceder. Esta oposición está demasiado dormida», mascullaba Carrió desde su casa.

Más tarde, toda la oposición anunciaba la nueva estrategia para atacar este nuevo DNU, una reedición con otro nombre y fecha fija del anterior, en la Justicia y en el Congreso esta propia semana.

Vale la pena analizar el por qué de la ira opositora tras el anuncio oficial. Cristina de Kirchner mencionó el tratamiento de la deuda en la mitad de su mensaje, pero advirtió que hacia el final seguiría con el tema. Entre la expectativa de una rebelión opositora en el recinto, dejó para el final los anuncios.

Allí, tras una hora y media de discurso donde se explayó sobre el país real y el país virtual o mediático e irritó a la oposición con todos los retos imaginables, explicó que había emitido tres decretos: uno para derogar su DNU del Bicentenario por la «avanzada judicialización» de ese instrumento. No mencionó el peligro que tenía en ciernes: la oposición ya había consolidado la mayoría en Diputados y el Senado para derogarle ese decreto mañana. Hubiera sido una derrota peor que la de la Resolución 125, y el Gobierno, con esta medida, la disolvió.

Luego explicó la firma de un decreto común por el que dispuso el uso de u$s 2.187 millones de reservas para cancelar deuda al Banco Mundial y el BID. Esa operación nunca estuvo en duda: el Gobierno siempre pudo disponer de esos fondos, ya que está autorizado desde 2005, cuando el Congreso convirtió en ley el Decreto 1.599/05 que firmó Néstor Kirchner por el que dispuso la cancelación total de la deuda con el FMI.

Y finalmente utilizó terminología legal para confundir a los diputados y senadores presentes: adelantó que había firmado un tercer decreto en «acuerdo general de ministros» por el que creaba el Fondo de Desendeudamiento para pagar a bonistas, transfiriendo más de u$s 4.800 millones de las reservas. Pocos entendieron en ese momento que un decreto bajo esa descripción no es otra cosa que un DNU para el que la Constitución exige que todos los ministros acompañen al presidente en la firma.

De hecho, el apuro del Gobierno por avanzar en secreto fue tal que ayer a las 9 los ministros fueron citados a firmar ese decreto a la oficina de Aníbal Fernández. La mayoría lo hizo sin saber realmente lo que firmaba.

Sólo Néstor Kirchner, la presidenta del Central y un selecto grupo de ministros, como Amado Boudou, estaban al tanto de la movida. El secreto se justificaba: mientras Cristina de Kirchner hablaba ante el Congreso, en el BCRA se aprestaba la apertura de cuentas y hacia las 15 las reservas ya habían sido transferidas.

Así, el Gobierno desdobló el Fondo del Bicentenario en dos decretos; estableció que los fondos del nuevo DNU se aplicará para pagos a bonistas sólo con vencimiento en 2010 y que se utilizarán para cancelar las deudas cuyo financiamiento fue habilitado en el artículo 43 del Presupuesto nacional para este año, donde figura la facultad cedida al Gobierno para acordar la estructura financiera de vencimientos. Y se incorporó un listado de las deudas que serán canceladas con esos fondos.

Como en el Bicentenario, contra ese préstamo, el BCRA recibió hoy una Letra a una tasa LIBO menos 1. Pero el nuevo DNU ya nació en conflicto con el Congreso: como concesión graciosa a las cámaras, Cristina de Kirchner incluyó la creación de una comisión bicameral para controlar los pagos. Se olvidó de que el Gobierno no puede crear por decreto comisiones bicamerales en el Congreso y que incluso allí para hacerlo necesita la aprobación con el voto positivo de los dos tercios del Senado, un trámite que ya está destinado a la muerte.

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