24 de junio 2016 - 00:00

El hallazgo de otra “caja” agrava el infierno del PT

San Pablo - El Partido de los Trabajadores (PT) de la suspendida presidenta brasileña Dilma Rousseff y de Lula da Silva volvió a quedar ayer en el centro de acusaciones de corrupción tras el allanamiento de su sede en San Pablo y la detención de Paulo Bernardo, exministro de ambos gobiernos, por su participación en una trama de sobornos por 30 millones de dólares.

Bernardo, exministro de Planificación de Lula (2003-2010) y de Comunicaciones durante el primer mandato de Rousseff (2011-2015), fue apresado en Brasilia como parte de las investigaciones para dilucidar "el pago de sobornos de más de 100 millones de reales (unos 30 millones de dólares al cambio actual) a diversos funcionarios públicos" entre 2010 y 2015, según dijo la fiscalía de San Pablo en un comunicado.

El Ministerio de Planificación es acusado de haber formado parte de un esquema de sobornos pagados para asegurar la contratación de una firma de tecnología que pasaba "más del 70% de su facturación a otras empresas mediante la simulación de contratos y la emisión de notas fiscales falsas con el único objetivo de mantener funcionando el sistema" de desvío de fondos públicos.

Las autoridades estimaron en unos 7 millones de reales (2 millones de dólares) el dinero que recibió un estudio de abogados ligado a Bernardo, figura de peso en el PT y esposo de la senadora de esa fuerza Gleisi Hoffmann, una de las principales espadas políticas de Rousseff.

La red corrupta utilizó los llamados "créditos consignados", creados por Lula en 2003 que les permiten a empleados públicos y jubilados acceder a préstamos a bajo interés, cuyas cuotas son descontadas directamente de sus nóminas.

Por cada cuota que los jubilados pagaban había un pago de un real por los servicios de administración la empresa tecnológica Consist Software, que en realidad, por contrato, debía recibir sólo 30 centavos. Ese 70% era desviado a favor de Bernardo y otros miembros del PT.

Además de Bernardo, la operación realizada ayer apuntó a otros dirigentes del PT, como Carlos Gabas, exministro de Aviación Civil de Rousseff pero más conocido como el "dueño de la moto", por una Harley-Davidson en la que solía pasear la presidenta por Brasilia.

Gabas fue detenido temporalmente para prestar declaración y luego liberado, lo que no ocurrió con Paulo Ferreira, extesorero del PT, casado con la exministra de Desarrollo Social Tereza Campello y contra quien también se dictó una orden de arresto.

La operación realizada ayer fue bautizada "Costo Brasil" y es una derivación de la llamada "Operación Lava Jato".

Agencias AFP y EFE

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