El hombre lobo revive en tortuoso melodrama

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«El hombre lobo» (The wolf man, EE.UU., 2010, habl. en inglés). Dir.: J. Johnston. Int.: B. del Toro, A. Hopkins, E. Blunt , H. Weaving, G. Chaplin.

De todos los monstruos clásicos de la Universal, el que estaba más muerto y casi no tenía posibilidades de revivir era Lawrence Talbot, el hombre lobo, básicamente porque en su último film serio («La mansión de Drácula» de Erle C. Kenton) había encontrado una cura a su licantropía y, sobre todo, porque a continuación había perdido toda seriedad al ser coprotagonista de «Abbott y Costello contra los fantasmas» de Charles Barton.

En todo caso, pasó más de medio siglo desde los últimos aullidos de Talbot a la luna llena y el mismo viejo guión de Curt Siodmack del film original sirvió de base a esta curiosa resurrección con aire de melodrama gótico, más cercano a la Hammer films inglesa que a la Universal, y con los esperables efectos especiales de última generación, afortunadamente coordinados por el genio de los FX y experto en hombres lobos Rick Baker (el de «Thriller» de Michael Jackson y «El hombre lobo americano» de John Landis).

Benicio del Toro es un digno Lawrence Talbot con un estilo mucho más taciturno y fatídico que el personificado por Lon Chaney jr en la década de 1940, algo comprensible teniendo en cuenta el clima melodramático de este nuevo film, que se inicia de modo muy contundente con el ataque de una bestia nocturna que asuela la siniestra mansión de los Talbot. La víctima es el hermano de Lawrence, ahora convertido en un actor que vuelve a la casa familiar por pedido de la prometida de su hermano desaparecido (Emily Blunt), un poco intimidada ante la idea de quedarse sola con el patriarca de los Talbot (Anthony Hopkins con un rol de más peso que el que tenía originalmente Claude Rains).

El segundo ataque del lobisón está entre lo mejor del género, gracias a la moderna aproximación del director Joe Johnston a las posibilidades agresivas de este monstruo mitológico. El realizador de la tercera parte de «Jurassic Park» también aprovecha muy bien los decorados sombríos y los tonos oscuros de la música de Danny Elfman, pero en cambio no se las arregla tan bien para llevar adelante la trama digna de un culebrón con oscuros secretos del pasado siempre listos para volver a generar más angustias en los protagonistas, empezando obviamente por el pobre Lawrence Talbot, que pronto no sólo estará experimentando la espantosa metamorfosis diseñada por Rick Baker, sino que también será acusado de crímenes que no cometió y torturado en un hospicio de Londres.

La película se divide así entre los formidables momentos de acción sobrenatural con los ataques del hombre lobo, y los más lentos intervalos en los que los personajes sueltan parlamentos más altisonantes que realmente interesantes, lo que es una pena ya que el elenco tiene muy buen nivel, incluyendo a una desaprovechada Geraldine Chaplin como la gitana Maleva conocedora del secreto de la cura del lobo-hombre. Por eso, si bien esta remake tiene elementos suficientes para atraer a los fans del género, difícilmente pueda darle una nueva y larga vida a este viejo monstruo que descansaba en paz desde 1948.

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