• LA MUERTE DE ALDO DUCLER REABRIÓ UN TEMA QUE PARECÍA CERRADO Desde su financiera participó de operaciones que generaron sospechas de lavado de dinero narco y de la política. Su rol en el caso de los fondos de Santa Cruz.
Silencio. Aldo Ducler ya no podrá ampliar las denuncias que hizo respecto a los manejos de los fondos de Santa Cruz y la venta de YPF. La Justicia y la Unidad de Información Financiera ahora deben investigar.
Como todo matrimonio, Néstor y Cristina de Kirchner tuvieron roces y desavenencias de diversa índole. Uno de los momentos más tensos que seguramente debió atravesar la sociedad política y conyugal de la primera pareja en la historia argentina en traspasarse el bastón presidencial, tuvo al recientemente fallecido financista Aldo Ducler como protagonista.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Como diputada nacional integrante de la Comisión de Lavado que a fines de los noventa presidió Elisa Carrió, Cristina conocía bien los antecedentes del titular de Mercado Abierto, por entonces en la mira de las justicias de los Estados Unidos y de México por sus maniobras financieras, presuntamente ligadas al lavado de activos provenientes de actividades ilícitas, como el narcotráfico. Por eso no fue una decisión con la que estuviera muy conforme la que su marido y, por entonces gobernador de Santa Cruz, adoptó al utilizar los servicios de Ducler con el fin de operar los fondos provinciales enviados al exterior para "protegerlos" de los vaivenes económicos de la Argentina.
Hasta que Néstor Kirchner tuvo reales posibilidades de alcanzar la presidencia, en las oficinas del microcentro donde operaba Mercado Abierto se recibían puntualmente los resúmenes de las cuentas dirigidos al "Gobierno de la Provincia ATN NESTOR KIRCHNER" por montos que alcanzaron los U$S600 millones. Luego, para evitar que se lo vincule con maniobras sospechosas de lavado, Kirchner dispuso que esos fondos fueran transferidos a dos bancos suizos y su control quedó en manos de un estudio jurídico porteño.
La reciente muerte de Ducler en condiciones que, en un primer momento, se presentaron como extrañas, motivó que la Unidad de Información Financiera (UIF) reparara en un escrito dejado por el financista en la mesa de entrada del organismo a principio de la semana pasada, suscripto con sus iniciales. A partir de allí se tejieron mil hipótesis especulativas relacionadas con las supuestas causas del fallecimiento que fueron desvaneciéndose conforme fueron llegando los datos de la realidad: no hubo ningún ataque en la vía pública previó al desvanecimiento y la autopsia preliminar determinó que se trató de un paro cardiorespiratorio, algo frecuente en una persona de 75 años y con antecedentes cardiovasculares.
El día después de la muerte de su padre, Juan Manuel Ducler fue recibido por el titular de la UIF Mariano Federici. Luego de "disculparse" por no haber reparado en la presentación, el funcionario se comprometió a investigar lo que el escrito amenazaba con desnudar. Allí se mencionaban los fondos de Santa Cruz, pero también se hacía referencia a la demanda que tramita en un tribunal estadounidense contra el país e YPF S.A. y a la presunta existencia de una "asociación ilícita" encabezada por el matrimonio Kirchner, responsable de malversar los fondos que Santa Cruz recibió en 1993 como parte de regalías petroleras mal liquidadas, y que los utilizó para sanear el Banco de Santa Cruz, para solventar la campaña presidencial de Néstor en 2003 y para comprar, por parte de la familia Eskenazi (también propietaria del Banco de Santa Cruz), el 25% de YPF que estaba en manos de la española Repsol.
Al denunciar esto y ofrecerse como informante calificado, Ducler pretendía dos cosas: protección para él y su familia ante eventuales represalias de los afectados por sus dichos y cobrar un porcentaje del dinero que el Estado argentino podía llegar a recuperar en caso de comprobarse la existencia de la corrupción que él mismo decía estar en condiciones de probar.
Hayan sido ciertas o infundadas las hipótesis que Ducler esgrimía, y más allá de sus motivaciones, estaba claro que este hombre estaba dispuesto a contar algo que la justicia argentina y los órganos de control financiero del poder ejecutivo deben investigar hasta las últimas consecuencias, si es que realmente pretenden recuperar la confianza de la sociedad y disipar toda duda sobre la complicidad con la corrupción estructural que vació al país durante tantos años.
Dejá tu comentario