Medido siempre en sus declaraciones públicas, respondió con esa frase, en privado y con picardía, a una pregunta sobre su edad del propio Lorenzetti. Su viuda, Margarita Escribano, era más de 20 años más joven que el juez de la Corte, nacido en 1918, en Salta. "Las opiniones son libres, los hechos son sagrados", fue la respuesta que dio al Gobierno K en plena embestida. El 15 de diciembre pasado, en su acto de despedida de la Corte, Fayt subrayó: "Quiero que celebren un país libre. La Argentina va a seguir viviendo en ustedes. No hay palabras para expresar la actitud a todo lo que yo personalmente siento para ustedes. Un gran abrazo".
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