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El italiano que dividió aguas en el Vaticano
• DIÁLOGO CON VINCENZO MARRA, QUE PRESENTA "EL EQUILIBRIO" EN LA SEMANA DE CINE EN RECOLETA
La película se ocupa de un sacerdote que lucha entre mafias y basurales, y luego es abandonado a su suerte por la Iglesia. La Santa Sede lo invitó a proyectarla antes del estreno, y las opiniones chocaron.
Marra. El realizador señala a un tío jesuita, que se movió en la periferia romana, y que lo alentó siempre a rodarla.
V. M.: En mi casa paterna, porque mi familia era solidaria con los exiliados, casi todos chilenos y argentinos. Por eso también crecí con esa pasión latinoamericana por los temas políticos. Y recuerdo siempre cuando veía gente llorando de nostalgia, y no comprendía por qué una persona no puede volver a su casa cuando quiere.
P.: Curiosamente, su primera película se llama "Tornando a casa", sobre pescadores e inmigrantes.
V.M.: Había presentado el guión a un concurso importante, lo gané, se enteró Amedeo Pagani, el productor de "Garage Olimpo" (donde fui asistente), me llamó y dijo "Intentemos hacer esa historia tuya". Y a partir de allí seguí trabajando, aunque también viví un período difícil, justo cuando tuve un hijo con una chilena y había que mantenerlo. Para colmo, el cine es como el deporte pero tiene una estafa.
P.: ¿Cómo es eso?
V.M.: Al momento del partido, en la cancha solo quedan los jugadores y el árbitro, y todo se desarrolla según las reglas. Pero en un rodaje mucha gente quiere imponer sus propias reglas, hay entrometidos que no saben nada, y estrellas que no aceptan el menor golpe.
P.: ¿Cómo? ¿Usted les pega?
V.M.: Me explico: yo siempre muestro un video de las patadas que recibía Maradona. Una, y otra, y otra pero nunca se separaba de la pelota, porque recibir golpes también era parte de su trabajo. Y muchas estrellas solo quieren mimos.
P.: Pero usted trabajó con Fanny Ardant y Mario Scamarcio, el galán italiano que estuvo en Pantalla Pinamar.
V.M.: Ellos son verdaderos profesionales.


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