28 de noviembre 2013 - 00:00

El magnate que supo renacer mil veces

“Il Cavaliere” dijo que el de ayer fue “un día de luto para la democracia”, tras la decisión del Senado de expulsarlo. Los analistas no se ponen de acuerdo sobre si esta vez llegó realmente el ocaso político para el hombre que dominó por dos décadas la política italiana.
“Il Cavaliere” dijo que el de ayer fue “un día de luto para la democracia”, tras la decisión del Senado de expulsarlo. Los analistas no se ponen de acuerdo sobre si esta vez llegó realmente el ocaso político para el hombre que dominó por dos décadas la política italiana.
Roma - Silvio Berlusconi, una de las figuras más controvertidas y a la vez carismáticas de Italia, protagonista de innumerables escándalos sexuales, judiciales y políticos, sufrió su mayor humillación política al ser expulsado ayer del Parlamento.

La votación del Senado constituye un golpe decisivo a la carrera política del magnate de comunicaciones y tres veces primer ministro italiano, de 77 años, a quien la Corte Suprema confirmó en agosto la condena a cuatro años de cárcel por fraude fiscal.

"Il Cavaliere", cuya muerte política ha sido decretada en numerosas ocasiones, se niega a "tirar la toalla" pese a los escándalos judiciales y sexuales que ha protagonizado desde que se lanzó en 1994 al ruedo de la política.

Su vida disipada, su capacidad de conectarse con los deseos de los italianos y la atracción por las chicas jóvenes contribuyeron a la larga lista de escándalos protagonizados por el líder conservador, quien estuvo en el poder desde 2001, con una interrupción de dos años de 2006 a 2008, hasta 2011.

Berlusconi irrumpió en la política en 1994, tras los escándalos de corrupción de "Tangentopoli" y "Manos Limpias", que arrasaron la clase política de entonces, obligando a su amigo y exprimer ministro socialista Bettino Craxi a exiliarse en Túnez.

El multimillonario magnate, que forjó de la nada una de las mayores fortunas de Europa, con un estilo caracterizado por los ataques a sus enemigos y un acérrimo anticomunismo, se vio obligado a renunciar al cargo de primer ministro en noviembre de 2011, desacreditado por una crisis económica que tuvo a Italia al borde de un rescate internacional.

La desastrosa gestión de la colosal deuda nacional afectó negativamente la popularidad de Berlusconi, quien después de una prolongada agonía política regresó al ruedo para protagonizar un sorprendente avance, enardeciendo a sus bases y prometiendo la eliminación de impuestos y hasta devolver lo recaudado el año anterior.

¿Sus armas secretas? Simpatía y cara dura. Un día puede decir lo contrario del otro, y sabe mentir, sabiendo él y todos que miente.

Nacido el 29 de septiembre de 1936 en una familia acomodada de Milán (norte), Berlusconi mostró su vocación por los negocios desde la adolescencia, cuando estudiaba en el colegio de los salesianos.

Inteligente, perspicaz, engreído, no tuvo reparos en adoptar leyes que favorecían a su propio imperio mediático o para evitar ser procesado por los jueces de su país, a los que tildaba de "rojos comunistas".

Animador de locales nocturnos en el balneario de Rimini durante su juventud, capaz de fascinar a turistas durante los cruceros con canciones, Berlusconi siempre contó con la lealtad de un grupo de amigos íntimos, como Fedele Confalonieri, a quien confió las riendas de Mediaset, la poderosa empresa de televisión de su imperio industrial, Fininvest, que comprende 500 sociedades, entre ellas la casa editorial Mondadori.

Vendedor de aspiradoras a finales de los años 50, Berlusconi se graduó en 1961 en Derecho y se dedicó a la construcción, comenzando así una imparable carrera que suscitó interrogantes a los que nunca dio respuestas satisfactorias.

Condecorado como "Caballero del Trabajo" ("Cavaliere del Lavoro") a los 41 años -título que perdió tras la condena en agosto a cuatro años de cárcel por fraude fiscal en el caso Mediaset-, se convirtió en primer ministro por primera vez en 1994. "Traicionado" por su aliado de la populista Liga Norte, tuvo que dejar el poder siete meses después.

Pese a las críticas y controversias que suscitó su segundo mandato, entre 2001 y 2006, y a las divisiones dentro de su propia coalición, Berlusconi fue durante casi dos décadas el "líder máximo" de la derecha italiana.

Con un golpe estratégico, reunificó sus huestes bajo una sola bandera y un partido único, bautizado el "Pueblo de la Libertad" (PDL), fruto de la fusión entre la derecha de Alianza Nacional (AN) y su propia formación, Forza Italia (FI), que volvió a resucitar la semana pasada tras enterrar el PDL, azotado por las divisiones internas y la traición de su delfín.

La jugada sorprendente que le permitió en 2008 llegar al poder de nuevo para tomar las riendas de Italia podría no ser tan eficaz cinco años después.

Ese nuevo mandato estuvo marcado por los excesos y abusos del magnate en el ejercicio del poder, que suscitaron críticas y protestas de medios de comunicación, industriales e incluso de la Iglesia italiana.

Desgastado tras cinco años de mal Gobierno, logró una remontada espectacular en febrero de este año, un caso sorprendente de supervivencia política.

Fue condenado en varias ocasiones en primera instancia, y la de agosto fue la primera condena definitiva que pronuncia la máxima autoridad judicial.

El millonario político, gracias en buena parte al ejército de abogados generosamente remunerados con los que puede contar, se había salvado hasta ahora porque era absuelto o prescribía el delito.

Impecable en su aspecto, famoso por los varios "liftings" e implantes capilares, Berlusconi es padre de cinco hijos y varias veces abuelo.

Agencia AFP

Dejá tu comentario