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El mercado avizora otro rally alcista entre julio y septiembre
No es algo novedoso. Sucedió ya en cada tercer trimestre previo a una elección nacional. En 2007 y en 2011, los dos años en los que Cristina logró imponerse y consagrarse como Presidente, el Merval reflejó caídas significativas, del 2,6% y del 27,7%, respectivamente. En 2009 y 2013, los dos años en los que el oficialismo resignó algo de poder legislativo, el panel fue puro optimismo y reflejó ganancias sensibles, del 28,6% y del 56,6% en ese período (ver infografía). Las últimas semanas ya reflejaron algunas de estas impresiones. Los inversores se entusiasman y se desilusionan según las probabilidades que le asignan a la continuidad del kirchnerismo en el poder. Primero fue, el 2 de junio pasado, el trascendido de un acuerdo opositor entre Mauricio Macri y Sergio Massa. El rumor entusiasmó a tal punto a los inversores que las acciones argentinas, especialmente de bancos y energéticas, volaron hasta un 10% a nivel local y en el exterior. Después llegó el momento de la desmentida y la desazón: el líder del PRO aclaró que no existían tales negociaciones, y esos mismos papeles se desplomaron inmediatamente hasta un 6%. "No sé a quién engañaron en la Bolsa. Esa situación no ha sucedido", comentó entonces Macri. La correlación fue, así, una evidencia que se instaló desde entonces en la campaña.
Aun así, en el mercado no creen que esta vez se produzca necesariamente un desplome en las cotizaciones si el escenario electoral empieza a mostrarse más propicio para el oficialismo: "Las acciones suben si todos ven que gana Macri; pero se mantienen en estos niveles, y no caen, si el que se afianza en Scioli", resumió un operador. El fin de ciclo está descontado. Y el dilema a dilucidar es, en rigor, cuánto tiempo le llevará al nuevo presidente trabajar sobre las soluciones de una lista de desequilibrios actuales: un triunfo del gobernador bonaerense anticipa una gestión en esa dirección, pero más gradualista; y uno del jefe de Gobierno, en cambio, una política más de shock (o menos gradualista). El mercado parece creer hoy que Scioli tendrá menos grados de libertad, pero que sus intenciones no serán muy diferentes a las de otros candidatos.


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