3 de noviembre 2008 - 00:00

El mundo de la moda ya se viste de azul (el color demócrata)

Nueva York - Las últimas tendencias de Nueva York han confirmado que el color de moda en estas elecciones es, indiscutiblemente, el azul (emblema del Partido Demócrata). Según un estudio llevado a cabo por el Center for Responsive Politics, que analiza las contribuciones hechas a las campañas electorales estadounidenses, ejecutivos y empleados de la industria de la indumentaria, a lo largo del país, han estado colaborando ampliamente con la campaña de Barack Obama.

De acuerdo con los resultados obtenidos por el organismo, las donaciones provenientes de la industria de la moda sumaron un total de u$s 353.865 desde enero de 2007 hasta fines de agosto último. De ese total, u$s 228.154 fueron donados a Obama y u$s 129.711, al candidato republicano. La lista de empresas incluidas en el estudio incluye nombres como Calvin Klein, Nike Inc., Polo Ralph Lauren Corp. and Levi Strauss & Co., entre otras.

Mientras los ejecutivos de marcas de venta directa al público continuaron apoyando a John McCain y a la perenne «pequeña política» del famoso GOP (Grand Old Party), ejecutivos y diseñadores de la Séptima Avenida de Nueva York (donde se encuentra prácticamente 100% de las oficinas de la industria de la indumentaria estadounidense) alientan fervorosamente a Obama y el énfasis puesto en sus discursos en las cuestiones sociales y en la reestructuración de la base manufacturera en los Estados Unidos.

Diseñadores y marcas como Vera Wang, Marc Jacobs, Isaac Mizrahi, Juicy Couture y la marca de la cantante Beyonce, House of Dereon, prestaron sus nombres a la campaña de Obama produciendo una línea exclusiva que incluyó una serie de productos, como remeras con la inscripción «Dare to dream» («Atrévete a soñar») o con la palabra «Hope» («Esperanza») estampada en carteras y musculosas. La mercadería, fabricada en los Estados Unidos, está siendo vendida en el sitio oficial que apoya a Obama y todas las ganancias originadas han ido a parar a un fondo para la campaña demócrata.

  • Límite

  • La ley federal en Estados Unidos limita las contribuciones individuales a un total de u$s 2.300 en las elecciones primarias y la misma suma para las generales. El sistema prevé que a aquellos que colaboraron, el dinero les será devuelto o reasignado a otros comités u organizaciones benéficas.

    En esta campaña, en tanto, debido a que cada candidato ha optado por utilizar un método de financiamiento distinto, se produjo un efecto interesante. Es que mientras el candidato republicano decidió aceptar los fondos públicos para el financiamiento de su campaña, su par demócrata prefirió la utilización de ingresos privados. Resultado: McCain no pudo recaudar dinero a lo largo de su campaña porque aceptó fondos federales equivalentes a u$s 84,1 millones. Mientras que Obama se pasó toda la campaña generando eventos para recaudar contribuciones privadas e individuales.

    «Obama es como una aspiradora», comparó-Sheila Krumholz, directora ejecutiva del Center for Responsive Politics. «Ha recibido tanto dinero que es imposible comparar el costo de su campaña con la de McCain o la de cualquier otro candidato del pasado». Sólo en setiembre, Obama recaudó un récord de u$s 150 millones.

    Según Krumholz, el favoritismo de los empresarios de la Séptima Avenida por Obama es coherente con el perfil de votante demócrata. «Los que trabajan en la moda viven y trabajan en los centros urbanos de ambas costas», explica. «Eso coincide con los patrones demográficos que indican que en esas zonas, los demócratas siempre tuvieron mayor apoyo.» Pero la explicación de la tendencia «Obama está de moda» parece no residir únicamente en un patrón demográfico.

    El mes pasado, la revista «Vogue» se unió a Calvin Klein y, en una iniciativa tan privada como chic, organizó una noche en honor de Michelle Obama en la casa del diseñador, en el elegante barrio neoyorquino de West Village, con el fin único de recaudar. Con entradas que variaban entre los u$s 1.000 sólo por los cócteles y u$s 10.000 por la cena completa, se dieron cita los más importantes y poderosos generadores de tendencia y opinión de los Estados Unidos. El evento, a pesar de haber sido íntimo, recaudó un millón de dólares y si estuvo vedado a la prensa, el carisma y el estilo de la posible futura primera dama cautivaron de tal manera a los asistentes que desde entonces diarios y revistas no hacen más que fotografiar y comentar cada una de las apariciones públicas de Michelle.

    Obama representa el idealismo en Estados Unidos, asegura la diseñadora de modas Lepore, quien creó una remera con la palabra «Hope» y una imagen basada en la era victoriana para el sitio Web del candidato demócrata.

    Para Steven Kolb, director ejecutivo del Council of Fashion Designers of America, CFDA, el organismo que agrupa a todos los diseñadores americanos y que es responsable por la semana de la moda en NY, una de las más importantes del mundo luego de París y Milán, «Obama produce una sensación de confianza increíble».

    Pero el candidato demócrata parece tener admiradores en todas partes y desde hace mucho. La revista «Paper», biblia neoyorquina del «lifestyle», lo catapultó dentro del mundo intelectual chic norteamericano al publicar una producción de moda entera inspirada en el candidato y su estética personal. Modelos afroestadounidenses flacos y vestidos con trajes entallados, oscuros, con camisas con el cuello abierto y sin corbata colmaron la edición de enero de la revista. « Muchos hombres no tienen un estilo personal definido y auténtico como el que veo en Obama. Casual, aunque listo para una reunión formal sin ser excesivamente intimidatorio», describe Kim Hastreiter, cofundador y editor de la revista. «El simplemente parece estar muy cómodo en su propia piel, y eso genera mucha confianza.»

    Mientras aún pueden persistir algunos titubeos acerca de qué administración, sea ésta demócrata o republicana, creará un clima de negocios capaz de nutrir a los pequeños empresarios, alentar la creatividad y eliminar las barreras a la competencia, no quedan dudas de que los estadounidenses en general, y sus empresarios en particular, están sedientos de un cambio. Un cambio interno, pero también externo, capaz de devolverles el respeto y la admiración a los ojos de la comunidad internacional. En otras palabras, una pareja perfecta a la altura de los Bruni-Sarkozy.

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