25 de noviembre 2014 - 00:31

El Museo del Mar, una atractiva vidriera del arte contemporáneo

Al calor del Museo del Mar surgieron tres galerías para albergar la producción emergente gestionada por los propios artistas. Al lado, el artista y gestor Nahuel Agüero presenta en Le Putit Gallerie la muestra Los entonces, de Mariano Ullua. Arriba, una pintura de Pedro Argel, el más joven del grupo que exhibe en Le Crem.
Al calor del Museo del Mar surgieron tres galerías para albergar la producción emergente gestionada por los propios artistas. Al lado, el artista y gestor Nahuel Agüero presenta en Le Putit Gallerie la muestra "Los entonces", de Mariano Ullua. Arriba, una pintura de Pedro Argel, el más joven del grupo que exhibe en Le Crem.
 Mar del Plata- El Museo del Mar se inauguró el año pasado en Camet y desde entonces, con el atractivo de sus muestras, colocó a la ciudad entre los principales centros del arte del interior del país. El escenario del arte marplatense hasta ayer casi en sombras, se iluminó con el arribo de los espectadores interesados en conocer dónde y cómo se gesta la producción artística del lugar.

Los nombres de los marplatenses Sergio Avello, Daniel Joglar, Matías Duville, Inés Raiteri, Juan Jose Souto, Juliana Iriart, Nicolás Robbio, Amadeo Azar y, entre otros, Inés Drangosch, ya tienen una firme presencia en Buenos Aires. Pero detrás de ellos, avanza una numerosa y bulliciosa generación de artistas. Tres pequeñas pero activas galerías nacieron para albergar la producción emergente y, Mundo Dios, la residencia creada en la zona del puerto por Souto y Daniel Basso hace cinco años funciona en una atractiva casona francesa de principios de siglo y se convirtió en un paseo obligado para el mundillo del arte. En Mundo Dios soplan los vientos de la contemporaneidad. Allí hay talleres, se realizan clínicas, charlas, conciertos y el Fondo Nacional de las Artes otorgó subsidios para financiar la actividad.

La energía del arte, hasta ayer nomás reducida a la presencia histórica del Museo dedicado al maestro marplatense Juan Carlos Castagnino en la Villa Ortiz Basualdo y a la herencia de sus tiempos de esplendor, como la Villa de Victoria Ocampo y la Casa del Puente construida por Amancio Williams, tiene ahora nuevos y numerosos representantes. Erika Escoda, Gerardo Echeverría, Yamandú Rodríguez, Mariano Ullua, Adriana Sasali, Mariana Pellejero, Gustavo Cristiansen, Enrique Ranzoni, Julieta Basso, Claudia García Lorente, Valeria Gopar, están entre ellos.

Luego de una recorrida por el Museo del Mar, los artistas y gestores Alejandro Fangi, Melisa Casella y Erika Escoda inician una gira con un grupo de porteños hasta Le Crem. Fangi cuenta que se le ocurrió crear un espacio de arte en el Centro de Residentes Entrerrianos de Mar del Plata. "Nací en Entre Ríos y allí me crié. Ahora coordino Le Crem y presento esta muestra que se llama 'Generaciones'". De este modo subraya las diferencias de edades y trayectorias de los artistas. "Abel Jorge Magnani es el mayor, es muralista y tiene muchas obras en los halls de los edificios de Mar del Plata. Después Juliá Cortary está en la mitad de la carrera y Pedro Argel es el mas joven del grupo", señala Fangi. Las pinturas de Argel realmente se destacan, ostentan la gracia de un color vibrante y un ritmo muy especial.

En un contexto donde los propios artistas gestionan la exhibición, circulación y comercialización de lo que producen, Argel exhibe su obra, pero además, junto a Nahuel Agüero es co-director y creador de Le Putit Gallerie.

En un local enfrentado a Le Crem, dentro de la misma galería comercial, Le Putit presenta la muestra "Los entonces" de Mariano Ullua, un joven artista surgido de Mundo Dios. La exposición es compleja: Ullua utiliza materiales contrastantes, como ristras de latas aplastadas que rescató de la calle, reunidas con un tapiz bordado al crochet al que suma los rasgos de humor de una serie de ceniceros modelados en cerámica.

En la trastienda de la galería hay un cuchillo con el mango de madera y la hoja de vidrio con bordes cortantes; la obra es de Melisa Casella quien, con la mayor sencillez, le otorgó a ese pequeño objeto un poder escalofriante.

Yoshimi es el tercer espacio de fundación reciente. Dirigido por Claudio Roveda y ubicado también en una galería comercial, el lugar recuerda los inicios de la movida del arte contemporáneo de Rosario en el Pasaje Pam, cuando surgió Cultura pasajera y los coleccionistas prácticamente no existían. Y no sólo la ubicación se asemeja a la de Rosario, también la estética de las muestras resulta familiar. En la exposición "Un enjambre cayó del cielo" de la marplatense Patricia Tattoni, en sus dioramas con plantas y animalitos, hay rastros de la estética bella, feliz y juguetona que en la década del 90 surgió en el Centro Cultural Rojas. Son varios los artistas que muestran un idéntico afán ornamental y la elección del pequeño formato, particularidades de una tendencia que llegó desde el Rojas a Tucumán y luego a Rosario.

Cabe aclarar que en ese entonces, los artistas mencionados supieron despertar el desdén de los conceptualistas y, sobre todo, de los dictadores del arte político, que los consideraron banales. Pero la resistencia a ilustrar los vaivenes políticos y sus expresiones del "arte puro" suscitaron el intenso amor de un grupo de coleccionistas, teóricos y operadores culturales que acertaron a ver en sus obras un fenómeno artístico exclusivamente argentino.

En el intenso y extenso panorama del arte contemporáneo marplatense no hay hostilidades, conviven amablemente muchas vertientes. Josefina Fossatti y Claudio Roveda (gestor de MOPT uno de los primeros espacios para el arte emergente) presentaban esa tarde en El Querido, un concurrido enclave de estudio, una clínica denominada GRAPA.

Entretanto, en el marco de la segunda edición de la Beca Mundo Dios para artistas visuales, Jorge Macchi, uno de los argentinos con mayor trayectoria internacional, habló y mostró imágenes de sus exposiciones en el extranjero ante casi un centenar de espectadores. Los artistas Corina Arrieta, Estefanía Mateo y Sergio Colavita mostraban sus talleres y los trabajos en plena gestación. Daniel Basso exhibía las inmensas piezas de la serie "Bijoux para camiones". Juan Jose Souto estaba con sus fascinantes fantasmagorías en la última muestra de la galería porteña Foster Catena y en la sede de la calle Alsina del Fondo de las Artes.

Entrada la noche y después de una deliciosa comida en el Puerto, llegó la hora del recital de Ernesto Ballesteros, buen músico además de artista.

El panorama es un breve recorte de la producción del arte marplatense, la efervescencia creativa se extiende a la Galería Casa de Madera, La harinera y llega hasta Sierra de los Padres, a Punta de iceberg; además, ocupa lugares no tradicionales como Baltar Contemporáneo, una galería que funciona dentro de un restaurante, M.I.J.O., coordinado por Yamandú Rodríguez en la Universidad Tecnológica Nacional, o el Patio de Hotel Raglan. Sin la tradición artística de Córdoba o Rosario, el arte de Mar del Plata es puro presente, posee un carácter experimental por naturaleza.

(*) Enviada especial

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