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El nuevo decreto de Trump sumió a las familias migrantes en un limbo legal
Aunque prohíbe que sean separadas, padres e hijos esperarán el estudio de su caso en prisión. Tampoco existe un plan para reunificar a los 2.400 menores que fueron apartados.
“BIENVENIDO A EE.UU”. Ese es el título de la portada de la revista Time, ilustrada con un collage entre una de las fotos emblemáticas de la crisis -una niña llorando en la frontera en momentos que su madre era arrestada por la Policía- y el presidente Donald Trump.
Mientras tanto, la oposición demócrata no sólo expresó sus dudas sobre la voluntad política de Trump, sino que lo acusó de manipular el tema migratorio para presionarlos a aprobar su proyecto de reforma, incluido la extensión del muro fronterizo.
"Estoy muy preocupado por informes de que el Gobierno, en su apuro por mantener de rehenes a niños inocentes para exigir fondos para el muro fronterizo, no ha planeado ni dispuesto apropiadamente un proceso para reunir a las familias luego de su separación", denunció el senador Tom Carper, citado por la cadena ABC.
Kay Bellor, vicepresidente de la división programas del Servicio Luterano de Inmigración y Refugiados, una de las organizaciones de reubicación de refugiados más grandes de Estados Unidos, también se mostró preocupado por la posibilidad de que los niños sigan detenidos, aun cuando estén con sus padres. "Aunque los chicos ya no van a ser arrancados de los brazos de sus padres con el único propósito de disuadir la inmigración, irán a prisión con sus padres. La prisión nunca es un lugar apropiado para un niño", sentenció.
El Departamento de Sanidad y Servicios Humanos (HHS), recibió bajo la política de "cero tolerancia" a los pequeños en albergues que se extienden por estados como Texas, Florida, Virginia, Nueva York y Carolina del Sur, adonde llegan en vuelos comerciales de aerolíneas como American Airlines y Unites, que son pagados por el Estado.
Las imágenes de niños en jaulas llorando y preguntando por sus padres en un centro temporal de Texas fueron determinantes en la polémica. Por esa razón, legisladores y ciudadanos de Florida decidieron presionar durante varios días a las afueras del "Homestead Branch", uno de los albergues en Miami donde cientos de menores han llegado desde abril, para conocer las instalaciones. El hogar del sur de Florida, en donde hay cerca de 1.000 niños que fueron separados en la frontera o que cruzaron solos, está rodeado por una lona que impide ver su interior. La seguridad en el lugar es extrema.
El HHS reveló fotografías y un video sin audio de su interior. En las imágenes salen los menores -que aparentan todos más de 12 años de edad-cubriendo sus rostros, comiendo, pintando, haciendo operaciones matemáticas, viendo televisión y jugando. Los avisos a lo largo de los pasillos son en español y la supervisión es similar a la que reina en cualquier centro carcelario. Las caminatas en fila, el silencio, las habitaciones compartidas entre seis o más y la división de género son algunas de las reglas que se deben cumplir.
| Agencias DPA, ANSA, AFP y Reuters, |
y Ámbito Financiero


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