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El otro Schoklender también apoderado
Los poderes en las escrituras que entregó Bonafini al juez detallan las amplias facultades que tenían los Schoklender en el manejo administrativo y financiero de la Fundación Madres.
El aporte de esos documentos, anticipado por Ámbito Financiero el martes, tuvo como objeto despegar a Hebe Bonafini de las presuntas irregularidades achacadas a Schoklender en el expediente judicial. El exapoderado, además, había entregado el viernes papeles que según su defensa demostraban que las resoluciones de Madres quedaban a cargo del Consejo de Administración de la entidad.
La escritura 1010/2006 fue firmada el 24 de octubre de ese año ante el escribano Carlos Gaitán. Por Madres la suscribieron Bonafini, como presidenta, y Juana Meller de Pargament en su carácter de tesorera. El poder otorgado a Schoklender incluía la administración de «todos los bienes muebles o inmuebles, automotores, registrables o no», así como la celebración de «toda clase de contratos» bajo «cualquier forma y condición». En el mismo ítem era autorizado a «exportar e importar bienes de cualquier naturaleza y origen».
Puntos finales
También podía «gestionar ante oficinas privadas, administraciones públicas y autoridades nacionales, provinciales, municipales, departamentales o extranjeras» y otros tipos de reparticiones «toda clase de expedientes». Quedaba habilitado a «dar y tomar en comodato, locación
o sublocación, arrendamiento o subarrendamiento, bienes muebles o inmuebles, con o sin contrato escrito, aún por más de seis años, fijando los precios, plazos y condiciones que estime oportuno convenir».
El poder se extendía a la adquisición de «toda clase de bienes»; la disposición de los impuestos de la Fundación; la toma de préstamos y la realización de depósitos, así como todo tipo de operaciones bancarias; la intervención en juicios, y el cobro de créditos, sueldos, remuneraciones, honorarios, jubilaciones, alquileres y dividendos, entre otros beneficios. Los puntos finales le daban margen para firmar escrituras y «otorgar poderes generales y especiales».
Este último punto, lo hizo valer el 2 de julio de 2009, cuando ante el mismo escribano el mayor de los Schoklender le extendió el mismo poder que detentaba a su hermano Pablo, mediante la escritura 378 de ese año.
La documentación aportada por los abogados de Bonafini fue incorporada de inmediato y considerada de importancia por Oyarbide, que ayer levantó el secreto de sumario que pesaba sobre el expediente desde que arrancó el escándalo, a fines de mayo, cuando se supo que Sergio Schoklender se había alejado de la Fundación.

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