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El Papa admite errores y matiza prohibición a que curas se casen
Benedicto XVI
Entre los errores que el Papa admite se encuentran los «atrasos» en la investigación del caso de padre Marcial Maciel, el fundador de la Legión de Cristo -a quien definió «un falso profeta que llevó una vida inmoral»- así como el «no estudiar y examinar suficientemente» a Richard Williamson, el obispo lefebvriano negacionista.
Reafirmación
El Papa sostuvo que de haber sabido que Williamson negaba el Holocausto no habría revocado su excomunión y «habría que haber separado su caso del de los demás» obispos integristas alcanzados por la medida.
A pesar de estas consideraciones autocríticas, Benedicto XVI reafirma en «Luz del mundo» los puntos más polémicos de la doctrina católica en materia sexual. En materia de homosexuales, Benedicto XVI reafirmó la doctrina de la Iglesia, al subrayar que «no deben ser discriminados porque presentan estas tendencias», pero «no por ello la homosexualidad se vuelve moralmente justa, sino que sigue siendo algo que está en contra de la naturaleza de lo que Dios ha originariamente deseado».
Voluntad
Por otra parte, sin dejar de defender el celibato sacerdotal, Benedicto XVI afirmó que «allí donde un sacerdote viva junto a una mujer se debe examinar si existe una verdadera voluntad matrimonial y si quieren contraer un buen matrimonio. Si es así, se debe tomar ese camino», manifestó el Papa en el libro, escrito por Peter Seewald.
La declaración del Papa que hizo más ruido fue que el uso del condón es justificable moralmente en ocasiones para luchar contra el VIH. Si bien Benedicto XVI ejemplificó los casos posibles con la palabra «prostituto», ayer desde el Vaticano aclararon que es válido para la prostitución masculina homosexual, para heterosexuales y transexuales.
El portavoz del Vaticano, Federico Lombardi, dijo que la explicación fue necesaria porque en las versiones en alemán, inglés y francés del libro se utilizaba «prostituto» para referirse al tema, pero la versión italiana publicó «prostituta».
«Pregunté al Papa personalmente si hay una distinción importante en la elección del masculino en lugar del femenino y dijo: No». Es decir, la cuestión es que (el uso de un condón) debería ser un primer paso hacia la responsabilidad de ser consciente del riesgo de la vida de otra persona con la que uno mantiene relaciones», declaró Lombardi. «Si es un hombre, una mujer o un transexual el que lo hace, nosotros estamos siempre en el mismo punto, que es el primer paso en evitar de forma responsable transmitir un grave riesgo al otro», dijo.
Teólogos, activistas sobre la enfermedad y católicos liberales dijeron que los hechos recientes representan un cambio muy significativo, quizás incluso histórico, en la actitud de la Iglesia Católica frente a los preservativos.
Agencias ANSA, EFE y Reuters


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