27 de noviembre 2017 - 00:00

El papa Francisco inicia su viaje a Myanmar con amenazas de los budistas radicales

Se reunirá con esa minoría musulmana en Bangladesh durante la segunda etapa de su gira por Asia. En el pasado hizo pública su preocupación por el desplazamiento forzado de 600.000 personas de ese credo.

MULTIÉTNICA. Un monje budista contempla un aviso que promociona la visita de Francisco en Rangún. En Myanmar (exBirmania), donde se reconocen 135 etnias, los católicos son una minoría.
MULTIÉTNICA. Un monje budista contempla un aviso que promociona la visita de Francisco en Rangún. En Myanmar (exBirmania), donde se reconocen 135 etnias, los católicos son una minoría.
Ciudad del Vaticano - El papa Francisco emprendió anoche una visita a Myanmar (exBirmania) y Bangladesh, que concluirá el 2 de diciembre, para llevar su apoyo a las pequeñas comunidades católicas y a la minoría musulmana rohinyá, lo que le valió una amenaza del clero budista radical birmano.

Francisco afronta uno de sus viajes diplomáticamente más difíciles que incluye Myanmar, un país acusado incluso por Estados Unidos de estar realizando una "limpieza étnica" contra la minoría musulmana de los rohinyá, a la que discrimina y persigue, lo que obligó a cientos de miles de ellos a huir a los países limítrofes.

Esta semana, los gobiernos de Dacca y Naipyidó firmaron un memorando de intenciones que abre el camino para el regreso de los más de 650.000 desplazados rohinyá, pero sin dar detalles de cómo lo harán ni en qué condiciones, ya que el Gobierno birmano no los reconoce como ciudadanos.

Una situación tan delicada que incluso la Iglesia local pidió a Jorge Bergoglio que no pronuncie el término rohinyá, a pesar de que el Papa denunció su situación en varias ocasiones, para evitar problemas y brotes de violencia entre los más extremistas.

"Le damos la bienvenida pero, si apoya a los extremistas bengalíes y rohinyá, se ganará críticas", previno U Thaw Parka, vocero de la más influyente organización religiosa birmana, Ma Ba Tha (Asociación Patriótica de Myanmar), de corte integrista y anti-islámico.

"Esperamos que el Papa no haga ese tipo de discurso. El Papa debe entender que la situación religiosa es ahora muy delicada", dijo el monje.

El budismo es la fe del 90% de una población en la que hay reconocidas 135 etnias, entre las que domina la Bamar pero que incluye minorías como la karen, kachin, shan, wa y mon, que cuentan con grupos armados en las zonas fronterizas del país. El credo budista quedó consagrado como factor de unidad en 2007 en una Constitución que lo define como "la religión de la nación".

Francisco comenzó anoche este viaje definido "al viejo estilo" por el vocero del Vaticano, Greg Burke, debido a las dificultades de comunicación y la falta de transmisiones televisivas. Llegará hoy al mediodía (hora local) al aeropuerto internacional de Rangún y no hay previsto nada en su agenda, pero el Sumo Pontífice podría sorprender con algún acto no oficial.

El primer viaje de un pontífice a Myanmar, país con quien firmó las relaciones solo el pasado mayo, comenzará oficialmente con su visita a la capital, Naipyidó, para reunirse con las autoridades en el palacio presidencial. Se encontrará con el presidente birmano, Htin Kyaw, y con la líder de facto del Gobierno y premio Nobel de la Paz en 1991, Aung San Suu Kyi.

Posteriormente, pronunciará su primer discurso tras reunirse con las autoridades, la sociedad civil y el cuerpo diplomático, y después volverá a Rangún.

Se trata de un viaje pastoral por lo que Francisco manifestará su cercanía a la pequeña comunidad cristiana en Myanmar integrada por apenas 650.000 personas.

Para ellos celebrará misa el miércoles 29 de noviembre en el estadio Kyaikkasan Ground donde se espera la asistencia de 200.000 fieles procedentes de todos los rincones del país.

El jueves viajará a Bangladesh, se tratará del segundo viaje de un Papa al país. El primero fue el de Juan Pablo II en 1986.

Entre las múltiples actividades de su agenda, el Sumo Pontífice hizo lugar para encontrarse con un grupo que representará a la minoría musulmana de los rohinyá, que se hacinan en condiciones infrahumanas tras huir de Myanmar y que será, sin duda, el momento simbólico del viaje.

Agencias EFE, ANSA y AFP

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