24 de diciembre 2013 - 00:00

El Papa pidió una Navidad espiritual

Ciudad del Vaticano - El papa Francisco advirtió ayer sobre el consumismo, los festejos y el ruido de las fiestas de Navidad y pidió estar "un poco en silencio" y "hacerle un lugar a Jesús".

"La Navidad suele ser una fiesta ruidosa: nos vendría bien estar un poco en silencio, para oír la voz del amor", escribió el Papa en su cuenta de Twitter. Además, abogó para que la festividad sea la ocasión para "hacerle un lugar a Jesús que viene" en lugar de dedicarse a "hacer compras, hacer ruido".

Durante la misa de ayer por la mañana en Santa Marta, Francisco subrayó que Dios visita cada día su Iglesia y se pone en guardia ante una actitud de cierre del alma de los creyentes. El cristiano, aseguró, "debe siempre vivir vigilante a la espera del Señor".

"¿Hay sitio para el Señor o hay sitio para las fiestas, para hacer compras, hacer ruidos? ¿Nuestra alma está abierta, como está abierta la Santa Madre Iglesia y como estaba abierta la Virgen? ¿O nuestra alma está cerrada y colocamos en la puerta un cartel, muy educado, que dice: 'Se ruega no molestar'?", inquirió.

El Sumo Pontífice recordó que el Señor viene dos veces: "Una que conmemoramos ahora, el nacimiento físico; y otra que sucederá al final de los tiempos".

También se remitió a San Bernardo para decir que "hay una tercera venida del Señor: la de cada día". "¡Cada día visita a su Iglesia! Visita a cada uno de nosotros y también nuestra alma entra en esta semejanza: nuestra alma se parece a la Iglesia, nuestra alma se parece a María", afirmó.

Francisco, que celebrará su primera Navidad a cargo de la Iglesia Católica, agregó que en estos días, "el Espíritu Santo nos mueve a hacer esta oración: ¡Ven! ¡Ven!". Luego, cuestionó: "¿Estamos en espera o estamos cerrados? ¿Estamos vigilantes o estamos seguros en un hotel, a lo largo del camino y no queremos ir más adelante? ¿Somos peregrinos o somos errantes?".

El primer Papa latinoamericano encabezará hoy los rituales por la natividad de Jesús, iniciando con la tradicional Misa de Gallo en la basílica de San Pedro y la bendición Urbi et Orbi, a la ciudad y al mundo, con un mensaje sobrio por la paz y la fraternidad.

Francisco, que en poco más de nueve meses de pontificado cambió la imagen negativa de la Iglesia tras años de escándalos, enumeró en estos días una serie de deseos para el nuevo año.

A las autoridades políticas y a los servicios sociales de todo el mundo instó, el domingo, a "hacer todo lo posible para que las personas puedan tener una vivienda digna", al considerar que tener un techo garantizado implica también contar con una familia estable, base de la sociedad para la Iglesia católica.

A un grupo de manifestantes que protestaban en la plaza de San Pedro contra las políticas de austeridad en Italia y Europa, sumida en la crisis económica y social, los invitó a "no dejarse tentar del enfrentamiento y de la violencia".

Los analistas esperan que la primera Navidad del "papa revolucionario", que rompe moldes y obedece con dificultad a las exigencias del protocolo, esté marcada por un gesto o un mensaje sorprendente.

Agencias AFP y ANSA

Dejá tu comentario